El remineralizador de suelos que utilizan quienes de verdad cuidan sus plantas
Polvo de basalto ecológico: microelementos de origen volcánico para suelos vivos y plantas sanas
Si llevas tiempo trabajando tu huerto o jardín y notas que el suelo ha perdido vida, que las plantas crecen con poco vigor o que el sustrato se compacta con facilidad, muy probablemente el problema no está en el abono que usas, sino en el suelo sobre el que crece.
La harina de roca de Cultivers actúa exactamente en ese punto: devuelve al suelo los minerales que el riego, la lluvia y el propio uso agrícola han ido eliminando a lo largo del tiempo. A diferencia de los abonos convencionales, que aportan nutrientes solubles de efecto rápido pero fugaz, el polvo de basalto trabaja de forma progresiva, liberando sus componentes a un ritmo que el suelo puede absorber y retener.
Por qué la harina de roca marca la diferencia:
- Aporta sílice, el mineral que refuerza las paredes celulares y mejora la resistencia de las plantas frente a plagas, enfermedades y condiciones climatológicas adversas.
- Corrige carencias de calcio y magnesio de forma natural, sin riesgo de sobredosificación.
- Mejora la capacidad de intercambio catiónico del suelo, facilitando la absorción de otros nutrientes ya presentes en él.
- Ayuda a reducir toxicidades por exceso de aluminio, hierro o manganeso, especialmente habituales en suelos con pH alterado.
- En suelos con lluvias frecuentes o riegos abundantes, actúa como reserva mineral: los nutrientes se liberan paulatinamente y no se pierden por lixiviación.
- Apta para agricultura ecológica y convencional, certificada por Ecocert.
- Sin plazo de seguridad: puede aplicarse en cualquier momento del ciclo de cultivo.
La harina de roca de Cultivers está elaborada a partir de basalto, una roca ígnea de origen volcánico con una composición mineral excepcionalmente rica. Su principal componente es el sílice (casi un 47 %), pero lo que la hace especialmente útil en el jardín y el huerto es la combinación equilibrada de calcio, magnesio y hierro junto con una batería de oligoelementos como manganeso, cobre y zinc.
Esta diversidad mineral actúa en varios niveles de forma simultánea. Por un lado, mejora la estructura física del suelo: la harina de roca favorece la formación de agregados estables que hacen el suelo más esponjoso, mejor aireado y con mayor capacidad de retener agua sin encharcarse. Por otro, potencia la actividad biológica del suelo, ya que los microorganismos beneficiosos del sustrato necesitan minerales para desarrollarse y cumplir su función de transformar la materia orgánica en nutrientes asimilables.
El sílice merece mención especial. Aunque no siempre aparece en las etiquetas de los abonos convencionales, es uno de los elementos más abundantes en suelos fértiles de todo el mundo y desempeña un papel clave en la resistencia vegetal. Plantas con niveles adecuados de sílice presentan tejidos más robustos, menor incidencia de hongos y una respuesta más eficaz frente al estrés hídrico.
El pH ligeramente alcalino del producto (7,34) lo convierte además en un corrector natural en suelos tendentes a la acidez, sin necesidad de recurrir a correctores de reacción más agresivos.
Aplicaciones y usos de la harina de roca
La harina de roca es un producto de uso muy versátil que se adapta a la mayoría de situaciones habituales en huerto, jardín y plantas de interior:
Remineralización de suelos empobrecidos.
Ideal para parcelas con muchos años de cultivo continuo, donde el lavado de nutrientes por riego o lluvia ha dejado el suelo mineralógicamente pobre. Se aplica de forma preventiva al inicio de la temporada o al preparar el terreno para nuevas plantaciones.
Mejora de sustratos para macetas y contenedores.
Mezclada con el sustrato en proporciones adecuadas, mejora la capacidad nutritiva y la estructura del medio de cultivo, especialmente en macetas donde la tierra se renueva con poca frecuencia.
Corrección de toxicidades minerales.
En suelos con acumulación de aluminio, hierro o manganeso en formas fitotóxicas, la harina de roca contribuye a estabilizar el pH y a precipitar estos elementos, reduciéndolos a niveles no perjudiciales para las plantas.
Refuerzo frente a enfermedades y plagas.
Gracias a su aporte de sílice, refuerza de manera natural las defensas de la planta, haciéndola menos susceptible a hongos foliares y ataques de insectos chupadores.
Acompañamiento de compost y materia orgánica.
Combinada con humus de lombriz, compost o ácidos húmicos, potencia la acción de los microorganismos del suelo, acelerando la mineralización de la materia orgánica y mejorando la disponibilidad de nutrientes.
Modo de empleo y dosis
La harina de roca se aplica directamente al suelo o al sustrato. Por su granulometría fina actúa bien tanto en aplicación superficial con posterior incorporación como mezclada directamente con la tierra.
Dosis general orientativa: 150 g/m²
Huerto y frutales: incorporar al terreno antes de plantar, mezclando con los primeros 10-15 cm de suelo. En plantas ya establecidas, aplicar en superficie alrededor de la planta y regar a continuación.
Jardín y césped: distribuir de forma homogénea sobre el área a tratar y regar para facilitar la infiltración.
Macetas y contenedores: mezclar con el sustrato en una proporción aproximada de 10-15 g por litro de tierra en el momento de preparar el tiesto.
Frecuencia: una o dos aplicaciones por temporada son suficientes en la mayoría de los casos, preferiblemente en primavera y otoño.
No tiene plazo de seguridad. Puede usarse en cualquier fase del cultivo, incluso poco antes de la cosecha.
Formatos disponibles
- 1 kg
- Pack 2 x 1 kg
- 6 kg
- 20 kg
A mayor tamaño, mayor ahorro por kilo.
Valoraciones
No hay valoraciones aún.