El altramuz blanco (Lupinus albus) es la especie del género Lupinus con los granos más grandes y el mayor potencial como abono verde en suelos neutros a ligeramente alcalinos. A diferencia del altramuz azul (que prefiere suelos ácidos), el blanco se adapta mejor a suelos de pH 6-7,5, más habituales en las zonas cerealistas de la meseta española y en muchos huertos familiares. Sus flores son blancas (de ahí el nombre), sus plantas alcanzan 80-120 cm, y su capacidad de fijar nitrógeno atmosférico es una de las más altas del catálogo de abonos verdes, superando los 150 kg/ha en condiciones óptimas.
Características del altramuz blanco como abono verde
Planta anual de 80-120 cm con flores blancas y granos de gran tamaño (uno de los más grandes del género Lupinus). Excelente fijador de nitrógeno (100-200 kg/ha en condiciones óptimas). Sus raíces profundas liberan ácidos orgánicos que movilizan el fósforo insoluble del suelo, haciéndolo disponible para los cultivos. Más tolerante al pH neutro-alcalino que el altramuz azul. Las variedades «dulces» tienen semillas comestibles después de cocción.
Siembra y uso como abono verde
Siembra directa entre octubre y marzo. Germinación: 7-14 días a 10-18 °C. Sembrar a 4-5 cm de profundidad en surcos a 30 cm, marco 15-20 cm entre plantas. Incorporar al suelo en plena floración (abril-mayo), 4-6 semanas antes de plantar las hortalizas de verano.
Pleno sol, suelo bien drenado, pH 6-7,5. No toleran encharcamiento ni pH muy ácido (por debajo de 6, mejor el altramuz azul). Riego moderado. Para maximizar la fijación de nitrógeno en suelos donde nunca se han cultivado lupinos, inocular con Bradyrhizobium lupini (el Rhizobium específico del altramuz).


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