Beneficios del abono para fresas y frutos rojos
- Aumenta el tamaño, el color y el dulzor de fresas, frambuesas, grosellas, arándanos y moras.
- Favorece una floración abundante y un enraizamiento profundo desde el trasplante.
- Corrige carencias de hierro, boro, zinc, manganeso, cobre y molibdeno que provocan clorosis y pérdida de flores.
- Enriquece el suelo con materia orgánica y reactiva la microbiota beneficiosa.
- Formulado sin cloro, elemento que perjudica el sabor y la acumulación de azúcares en frutos rojos.
- Se aplica por riego o vía foliar, adaptándose a cualquier sistema de cultivo.
¿Qué es el abono para fresas y frutos rojos y para qué sirve?
Es un fertilizante líquido órgano-mineral con NPK equilibrado, aminoácidos libres y microelementos quelados, formulado para cubrir las necesidades nutricionales de fresas, frambuesas, grosellas, arándanos y moras durante todo su ciclo, desde el enraizamiento hasta la maduración del fruto. El nitrógeno moderado (4,0% p/p) evita que la planta desvíe energía hacia un crecimiento excesivo de hojas, mientras el fósforo favorece un enraizamiento fuerte y una floración abundante en las primeras fases del cultivo. El potasio y el magnesio son los responsables de la coloración, la firmeza y la acumulación de azúcares en el fruto, por lo que su aporte equilibrado marca la diferencia entre un fruto rojo intenso y dulce y uno pálido o aguado. Su fracción orgánica promueve la humificación del suelo, mejora la retención de agua y nutrientes, y mantiene activa la microbiota beneficiosa, un efecto especialmente útil en suelos pobres o degradados. En huertos y jardines donde se cultivan fresas o frutos del bosque, este abono resulta especialmente útil cuando el objetivo es mejorar el sabor y la vida post-cosecha de la fruta, y no solo la producción.
Aplicaciones y usos recomendados
Indicado para fresas, frambuesas, grosellas, arándanos y moras, tanto en huerto como en cultivo en maceta. Se aplica a lo largo de toda la campaña, desde el inicio de la floración hasta la maduración del fruto, para acompañar cada fase con el aporte nutricional que necesita. En suelos pobres o con bajo contenido en materia orgánica conviene hacer una primera aplicación antes del trasplante o la plantación, de forma que la planta arranque con las reservas necesarias para un buen enraizamiento.
Modo de empleo y dosis
Puede aplicarse por riego, diluyendo 10 ml por litro de agua o si tienes la botella dosificadora aplicar 4 presiones del dosificador por litro, mediante pulverización foliar a razón de 3 ml por litro. Se recomienda mantener la aplicación durante toda la campaña, desde el comienzo de la floración hasta la maduración, repitiendo el tratamiento según el desarrollo del cultivo.