Por qué elegir el abono para rosales
Está afinado para las dos cosas que pide un rosal: florecer con abundancia y no amarillear. El quelato de hierro es la clave frente a la clorosis férrica, ese amarilleo tan típico de los rosales que afea la planta y la debilita; al mantener el hierro disponible, el follaje se conserva verde y el crecimiento, vigoroso. Para quien quiere rosales sanos y bien floridos, es el abono específico que marca la diferencia.
5 ml/l







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