Quelato de hierro Fe-EDDHA: solución eficaz contra la clorosis férrica
Hierro estable y directamente absorbible, incluso en los suelos más difíciles
Las hojas jóvenes amarillean pero las nervaduras siguen verdes. El riego es correcto, has abonado con regularidad y el suelo tiene hierro. Y aun así algo falla. Lo más probable es que estés ante una clorosis férrica: el hierro está en el suelo, pero la planta no puede aprovecharlo. Ocurre con frecuencia en suelos con pH elevado, exceso de cal o condiciones calcáreas, donde el hierro se vuelve insoluble y queda fuera del alcance de las raíces. El quelato de hierro Fe-EDDHA de Cultivers resuelve exactamente ese problema.
La clorosis férrica tiene una señal muy clara: hojas jóvenes que amarillean mientras las nervaduras permanecen verdes. El problema casi nunca es falta de hierro en el suelo, sino que el hierro está ahí pero la planta no puede absorberlo, algo muy habitual en suelos calcáreos o con pH elevado. El quelato de hierro Fe-EDDHA de Cultivers aporta hierro en una forma estable y directamente absorbible que se mantiene disponible hasta pH 12, cuando otros productos ya han perdido toda su eficacia. Con un 4,8% de isómero orto-orto —la fracción más activa— y en formato microgránulo de alta solubilidad, es el corrector de clorosis más fiable para cualquier tipo de cultivo. Certificado CAAE para agricultura ecológica, sin plazo de seguridad.
Qué es el quelato de hierro y por qué funciona cuando otros productos no lo hacen
El quelato de hierro es un fertilizante en el que el hierro está unido a una molécula orgánica llamada agente quelatante, que en este caso es el EDDHA. Esta unión protege al hierro de reaccionar con los elementos del suelo y precipitarse, que es exactamente lo que ocurre cuando el pH es alto: el hierro se convierte en formas insolubles que la planta no puede absorber.
Gracias al quelato, el hierro llega a la zona radicular en forma soluble y estable, listo para ser tomado por la planta. Una vez absorbido, participa en la síntesis de clorofila y en numerosos procesos enzimáticos esenciales para el desarrollo vegetal.
La diferencia respecto al sulfato de hierro u otras fuentes no quelatadas es precisamente esa estabilidad: mientras que el sulfato de hierro pierde eficacia rápidamente en suelos con pH por encima de 6,5, el Fe-EDDHA mantiene su disponibilidad hasta pH 12. Para suelos ácidos o neutros, el sulfato puede ser suficiente; para suelos alcalinos o calcáreos, el quelato es la única opción que garantiza resultados.
La clorosis férrica se reconoce por un síntoma muy específico: las hojas más jóvenes amarillean mientras las nervaduras permanecen verdes. Es importante distinguirla de otras carencias porque el tratamiento es diferente. Si además el suelo tiene pH elevado o abundante carbonato cálcico, el quelato Fe-EDDHA es prácticamente la única solución que funciona.
Lo que hace diferente a nuestro quelato de hierro
- Alta estabilidad en suelos alcalinos y calcáreos. El agente quelatante EDDHA es el más estable en un rango amplio de pH, concretamente entre 4 y 12. A diferencia de otros quelatos que pierden eficacia en suelos con cal, el Fe-EDDHA se mantiene soluble y disponible para la planta incluso en las condiciones más desfavorables.
- 4,8% de isómero orto-orto, la fracción más activa. No todo el hierro quelatado es igual. El isómero orto-orto del EDDHA es la fracción con mayor capacidad de absorción radicular. Un 4,8% sobre el total del 6% de hierro soluble es una concentración muy alta y garantía de eficacia real.
- Microgránulos de alta solubilidad, sin obstrucciones. El formato en microgránulos permite una disolución rápida y completa en agua, con una solubilidad de 125 g/l a 20 °C. No obstruye goteros ni sistemas de fertirrigación, completamente compatible con cualquier instalación de riego habitual.
- Actúa en todo el ciclo vegetativo. Puede aplicarse tanto de forma preventiva al inicio del crecimiento como de forma curativa ante los primeros síntomas de clorosis. Sin plazo de seguridad, apto en cualquier momento de la campaña.
- Certificado CAAE para agricultura ecológica. Registrado bajo el número CE-007459-2019, cumple con la normativa vigente para su uso en producción ecológica tanto en jardinería doméstica como en agricultura profesional.
- Un solo producto para múltiples cultivos. Apto para hortalizas, frutales, cítricos, vid, olivo, ornamentales, césped y plantas de interior, tanto en cultivo en suelo como en contenedor o maceta.
Para qué plantas y situaciones es ideal
- Hortalizas de fruto. Tomates, pimientos y berenjenas son cultivos muy sensibles a la falta de hierro, especialmente en suelos calcáreos. Una aplicación preventiva al inicio del ciclo y otra al aparecer los primeros síntomas suele ser suficiente para mantener un follaje sano y una producción equilibrada.
- Frutales y cítricos. Limoneros, naranjos, perales, manzanos y melocotoneros son especialmente propensos a la clorosis férrica en suelos con pH alto. En estos cultivos, una aplicación preventiva al inicio de la brotación es la mejor estrategia.
- Vid y olivo. Ambos cultivos pueden presentar clorosis en suelos calcáreos. El quelato Fe-EDDHA se integra fácilmente en los programas de fertirrigación habituales.
- Ornamentales y plantas de jardín. Rosales, hortensias, gardenias, azaleas y rododendros son plantas cuyo aspecto depende en gran medida de disponer de hierro suficiente. El quelato devuelve el verde intenso al follaje en pocas semanas.
- Césped. El amarillamiento irregular, especialmente en zonas con suelo muy calcáreo, responde muy bien a las aplicaciones de quelato de hierro mediante riego.
- Huerto urbano y plantas en maceta. En sustratos con pH elevado o cuando el sustrato lleva tiempo sin renovarse, el quelato en microgránulos es la solución más práctica y segura. Compatible con todo tipo de macetas y contenedores.
Modo de empleo y dosis
El quelato de hierro se aplica siempre disuelto en agua. Nunca se aplica en seco directamente sobre el follaje.
- Dosis estándar: 2,5 g de producto por litro de agua. Aplica mediante regadera o sistema de riego por goteo directamente al pie de la planta, mojando bien la zona radicular.
- Frecuencia: cada 15-20 días. Repite las aplicaciones si los síntomas persisten o si el suelo tiene pH muy alto o exceso de cal.
- Aplicación preventiva: al inicio del crecimiento o en el momento del trasplante, una primera aplicación a dosis estándar ayuda a prevenir la aparición de síntomas durante todo el ciclo.
- Aplicación curativa: ante los primeros síntomas de amarillamiento interveinal en hojas jóvenes, aplica a dosis estándar cada 15 días hasta que el follaje recupere el color verde normal.
Consejo: puede suceder que las hojas ya muy amarillentas no recuperen el color cuando la clorosis está muy avanzada, pero las nuevas brotarán con el verde habitual. Cuanto antes se empiece a aplicar, mejores serán los resultados.
Formatos disponibles
- 250 g — Para macetas, plantas de interior o una primera aplicación en jardín pequeño.
- 500 g — Para jardines medianos o para mantener un huerto urbano durante toda la temporada.
- 1 kg — El formato más equilibrado para jardines y huertos de tamaño medio con uso regular.
- 2 x 1 kg — Doble pack con mejor precio por kilo, para quienes ya conocen el producto y lo usan de forma habitual.
- 5 kg — La opción más económica para jardines grandes, frutales, césped extenso o uso intensivo durante toda la campaña.
Valoraciones
No hay valoraciones aún.