Yeso agrícola: calcio y azufre para regenerar suelos salinos y sódicos sin tocar el pH
Enmienda mineral micronizada, sulfato de calcio dihidratado (CaSO4·2H2O), con un 23,3% de calcio y un 18,6% de azufre.
Un suelo sódico o salino no siempre necesita subir de pH: a menudo, lo que necesita es que el calcio desplace al sodio que está degradando su estructura. El yeso agrícola resuelve exactamente eso, aportando calcio y azufre en forma asimilable sin actuar sobre la acidez del suelo, algo que sí hace una cal convencional. Gracias a su alta solubilidad (2,5 g/L), muy superior a la de una cal agrícola, penetra hasta capas más profundas del suelo, donde una enmienda caliza llega con dificultad, favoreciendo la floculación de las arcillas y una mayor infiltración de agua. El resultado es un suelo con mejor estructura, menos costras superficiales y raíces mejor oxigenadas, tanto en terrenos ácidos como alcalinos, sin el riesgo de desequilibrar el pH que tendría una aplicación de cal en un suelo que no lo necesita.
Beneficios del yeso agrícola
Corrige suelos sódicos y salinos. El calcio desplaza al sodio intercambiable que degrada la estructura del suelo, favoreciendo la floculación de las arcillas y mejorando la infiltración de agua.
Aporta calcio y azufre asimilables. Con un 23,3% de calcio y un 18,6% de azufre, cubre dos elementos esenciales para el desarrollo de la planta en una sola aplicación, sin necesidad de combinar dos productos distintos.
Mejora la estructura del suelo. Reduce la formación de costras superficiales y favorece la oxigenación de las raíces y la emergencia de las plántulas, sobre todo en suelos compactados por maquinaria o riego prolongado.
No modifica el pH del suelo. Actúa tanto en suelos ácidos como alcalinos sin alterar su acidez, a diferencia de una enmienda caliza como la dolomita.
Micronizado y de alta solubilidad. Su solubilidad de 2,5 g/L le permite penetrar y actuar en capas profundas del suelo, y es apto para agricultura ecológica.
Compatible con otras enmiendas del suelo. Puede aplicarse junto con aportes de materia orgánica o, si el suelo también necesita subir el pH, combinarse con una enmienda caliza, ya que ambas actúan sobre problemas distintos del suelo.
¿Qué es el yeso agrícola y para qué sirve?
El yeso agrícola es sulfato de calcio dihidratado (CaSO4·2H2O), un mineral natural que aporta calcio (23,3%) y azufre (18,6%) en proporciones útiles para el cultivo. A diferencia de la cal, no busca subir el pH, sino mejorar la estructura y la composición física del suelo.
Su acción principal es corregir suelos sódicos y salinos: el calcio desplaza al sodio intercambiable, lo que favorece la floculación de las arcillas y permite una mayor infiltración de agua. Su alta solubilidad (2,5 g/L), muy superior a la de una cal agrícola, le permite penetrar y actuar también en las capas profundas del suelo, donde la cal llega con dificultad, corrigiendo el problema en el punto donde realmente se origina y no solo en la superficie.
Conviene tener en cuenta que el yeso agrícola no corrige la acidez del suelo: si lo que se necesita es subir el pH de un suelo ácido, la herramienta adecuada es una enmienda caliza como la dolomita, no el yeso. Ambas enmiendas resuelven problemas distintos del suelo y, en ocasiones, se aplican de forma complementaria dentro del mismo plan de manejo.
Además de su efecto sobre la salinidad, mejora la estructura física del suelo, combate la formación de costras superficiales y favorece la oxigenación de las raíces y la emergencia de las plántulas, especialmente en suelos compactados o de baja fertilidad.
Es la enmienda de referencia para quien tiene un suelo sódico, salino o compactado y necesita mejorarlo sin modificar su acidez, ya sea en cultivos hortícolas exigentes en calcio, en árboles frutales o en terrenos áridos donde la estructura del suelo limita el desarrollo radicular.
Aplicaciones y usos recomendados
Suelos sódicos y salinos. El calcio desplaza al sodio que degrada la estructura del suelo, mejorando la infiltración de agua y la aireación de la raíz.
Suelos compactados o con costra superficial. La mejora de la floculación de las arcillas facilita la emergencia de las plántulas y el desarrollo radicular en suelos que llevan tiempo dando problemas de estructura.
Terrenos de baja fertilidad o áridos. El aporte de calcio y azufre asimilables ayuda a recuperar suelos degradados dentro de un manejo ecológico, sin recurrir a correctores químicos.
Cultivos exigentes en calcio y azufre en suelos de pH alto. Al no modificar el pH, es una fuente segura de estos nutrientes incluso en suelos ya alcalinos, donde otras enmiendas podrían desequilibrar aún más la acidez.
Modo de empleo y dosis
Se aplica preferentemente en otoño, por incorporación al suelo, o en disolución mediante fertirriego. La dosis se ajusta en función del análisis del suelo. Por su naturaleza neutra, puede usarse en suelos de pH alto sin riesgo de alterarlo.
Suelo: 50-200 g/m². Árboles: 1-5 kg/planta. Césped: 50-100 g/m².
Composición
Sulfato de calcio dihidratado (CaSO4·2H2O). Calcio (Ca): 23,3%. Azufre (S): 18,6%. Solubilidad: 2,5 g/L. Análisis de laboratorio: Trióxido de azufre total (SO3): 40,00%. Óxido de calcio total (CaO): 29,00%. Magnesio (MgO, fluorescencia RX): 1,40%. Hierro (Fe2O3, fluorescencia RX): 0,05%. Potasio (K2O, fluorescencia RX): 0,12%. Pérdida al fuego (P.F.): 0,50%.
Formatos disponibles
10 kg. Para huertos y jardines particulares o superficies moderadas con problemas puntuales de salinidad.
20 kg. Para superficies mayores o suelos con problemas de salinidad más marcados, donde se necesita cubrir una superficie más amplia. Cultivers dispone también de formatos a granel para profesionales y agricultores, con precios especiales a consultar.
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