La ortiga tiene mala fama entre quienes se la encuentran en el borde de un camino, pero en los huertos ecológicos se la mira con otros ojos desde hace generaciones, porque de ella sale uno de los preparados más versátiles que existen: el purín de ortiga, que sirve a la vez para alimentar a las plantas, estimular su crecimiento y mantener a raya a los pulgones. En nuestro equipo lo usamos y lo elaboramos desde hace años, y precisamente por eso sabemos que entre el purín que se fermenta en un cubo del huerto y el que se compra ya preparado hay diferencias que conviene conocer, así que en este artículo os explicamos para qué sirve, cómo se prepara en casa y cómo se aplica para sacarle partido sin quemar las hojas ni espantar a los vecinos con el olor.
Qué es el purín de ortiga y para qué sirve en el huerto
El purín de ortiga es un extracto obtenido al dejar fermentar en agua la planta de la ortiga (Urtica spp.), un proceso durante el cual los compuestos de sus hojas y tallos pasan al líquido y lo convierten en un preparado rico en elementos que las plantas aprovechan. Está reconocido como sustancia básica para uso agrícola, lo que significa que su empleo en la protección de cultivos está admitido de forma específica, y es por eso un clásico de la agricultura ecológica que se ha mantenido vigente mientras otros remedios caseros iban cayendo en el olvido, y que hoy encontramos tanto en huertos familiares como en explotaciones profesionales.
Como abono y bioestimulante
Su primera función es nutritiva, porque el purín aporta elementos secundarios como el azufre, el silicio y el magnesio y microelementos como el hierro y el manganeso, que intervienen en la fotosíntesis y en el color verde de la hoja. Según nuestro catálogo técnico, además, favorece el desarrollo de raíces y la floración, contribuye al aumento de los grados Brix del fruto (es decir, de su contenido en azúcares), incrementa la actividad microbiana del suelo y actúa como corrector de carencias nutricionales, de modo que no es tanto un abono de fondo como un refuerzo ligero que se nota en el vigor general de la planta, por eso lo situamos dentro de la familia de los bioestimulantes. En la práctica, donde más se nota es en los momentos de exigencia para la planta, como el arranque tras el trasplante, la floración o las semanas en que el cultivo carga fruto, y en hortalizas de hoja, frutales jóvenes y ornamentales, tanto de interior como de exterior, que han perdido algo de color sin una carencia clara.
Como repelente y preventivo
Su segunda función es protectora, porque al purín de ortiga se le reconoce un efecto repelente frente a insectos, principalmente pulgones, y el silicio que contiene contribuye a prevenir las enfermedades provocadas por hongos, porque refuerza los tejidos de la planta y sus mecanismos naturales de defensa. Conviene entender bien ese matiz, porque es de donde vienen muchas decepciones: el purín no es un insecticida de choque que elimine una plaga ya desatada, sino un preventivo que hace a la planta menos atractiva y más resistente, y por eso funciona mucho mejor aplicado con regularidad desde el principio de la temporada que como último recurso cuando las hojas ya están cubiertas de pulgón.
Cómo preparar purín de ortiga en casa paso a paso
Preparar purín en casa es sencillo y apenas necesita material, aunque sí algo de paciencia y un rincón alejado de la casa, porque durante la fermentación desprende un olor intenso, y estos son los pasos que seguimos nosotros:
- Recoger las ortigas con guantes, preferiblemente plantas jóvenes y antes de que florezcan, que es cuando sus hojas están más tiernas y cargadas.
- Trocearlas con unas tijeras de poda para que suelten antes sus compuestos y ocupen menos espacio.
- Ponerlas en un recipiente de plástico o de madera, nunca metálico, y cubrirlas por completo con agua, mejor de lluvia o sin cloro.
- Tapar el recipiente sin cerrarlo herméticamente, dejando que entre algo de aire, y colocarlo a la sombra.
- Remover una vez al día con un palo, lo que ayuda a la fermentación y reduce los malos olores.
- Dar el purín por terminado cuando deja de formar espuma y burbujas al removerlo y el líquido adquiere un color oscuro.
- Colarlo con un paño o un colador fino y guardarlo en garrafas opacas, bien cerradas y en un lugar fresco.
Los restos de ortiga que quedan en el colador no hace falta tirarlos, porque pueden enterrarse en un rincón del huerto que esté en descanso, donde terminan de descomponerse y devuelven al suelo parte de lo que la planta extrajo. Si vais a fermentar varias tandas a lo largo de la primavera, os recomendamos además etiquetar cada garrafa con la fecha, porque el purín casero pierde propiedades con el tiempo y conviene gastar primero el más antiguo.
Los fallos más frecuentes del purín casero
El primero es aplicarlo sin diluir, que es la forma más rápida de quemar las hojas y las raíces, porque el purín casero fermentado es un líquido muy concentrado que siempre se rebaja con agua antes de usarlo. El segundo es dejar la fermentación demasiado tiempo, hasta que el preparado pasa de oler fuerte a oler a podrido, y el tercero es no poder saber con exactitud qué concentración tiene, porque depende de la cantidad de ortiga, de su estado, del agua y de la temperatura de cada semana. Esa es la razón por la que, cuando el purín forma parte de un plan de tratamientos regular, muchos huerteros acaban prefiriendo un producto con una concentración conocida. Hay, por último, una cuestión de convivencia que no es menor: un cubo de purín en plena fermentación en una terraza o en un patio urbano puede convertirse en un problema con los vecinos, y en esos casos el formato comercial evita el mal trago.
Obviamente, como fabricantes de abonos ecológicos y bioestimulantes para huerto urbano os vamos a recomendar no complicaros la vida y usar nuestro Purín de ortiga concentrado, que os ahorra trabajo y os permite conocer exactamente la concentración que estáis usando. No obstante, si teneis la suerte o la desgracia de tener abundantes ortigas en vuestro terreno, os animamos a aprovecharlas y ese ahorro invertirlo en un buen bioestimulante que trabaje en colaboración con el purín de ortigas, como por ejemplo nuestro quitosano.
Cómo aplicar el purín de ortiga: casero, concentrado o listo para usar
Ya sea vez preparado o comprado, el purín se aplica pulverizado sobre la planta, mojando bien hojas y tallos por el haz y el envés sin llegar a que gotee, siempre al atardecer y evitando las horas de más sol, a unos 30 cm de distancia de la planta. La frecuencia depende del formato y del estado del cultivo, y como orientación general se aplica una vez al mes como refuerzo, o con más frecuencia cuando el tiempo es favorable a los hongos o se empiezan a ver los primeros pulgones. Si llueve en las horas siguientes a la pulverización, conviene repetirla en cuanto la hoja se seque, porque el agua arrastra buena parte del producto antes de que la planta lo aproveche.
| Formato | Concentración | Cómo se usa | Para quién |
|---|---|---|---|
| Purín casero | Variable, desconocida | Diluido antes de aplicar, a ojo | Quien tiene ortigas y tiempo para fermentarlas |
| Purín de ortiga concentrado | Urtica spp. 1,50 % p/v (15 g/L) | Diluido a 15 ml por litro de agua | Huertos y jardines con aplicaciones regulares |
| Purín de ortiga listo uso | Urtica spp. 15 g/L, pH 6 | Directo, sin diluir, cada 20 días | Macetas, terrazas y tratamientos puntuales |
Qué formato elegir
Nuestro purín concentrado se presenta en formatos de 1 L, 2 x 1 L, 5, 10 y 20 litros, no tiene plazo de seguridad y es el que más rinde en huertos donde el purín entra en la rutina de cada mes, mientras que el listo para usar, en envases de 500 ml y 1 litro, es la opción más cómoda para quien tiene unas pocas macetas y no quiere preparar mezclas. Los dos tienen la misma base, ortiga y nada más, y la diferencia está en la comodidad y en el volumen que vais a necesitar a lo largo de la temporada.
Con qué combinar el purín de ortiga
Combinar adecuadamente el purín de ortiga con otros abonos y estimulantes potencia su eficacia, de ahí la importancia de conocer las mejores combinaciones en función del resultado que se quiera obtener. El compañero más usado con purín de ortiga es la cola de caballo, que refuerza la parte preventiva frente a hongos como el mildiu, el oídio o la roya, y por eso tenemos un pack de cola de caballo y purín de ortiga para quien quiere trabajar con los dos a la vez. Si lo que buscáis es potenciar el crecimiento y la floración, en nuestra sección de bioestimulantes ecológicos encontraréis algas marinas y aminoácidos que encajan muy bien en el mismo plan, y si es el pulgón el que os preocupa, en nuestra guía sobre los pulgones os explicamos cómo identificarlos y cómo organizar la prevención antes de que aparezcan las colonias.







