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Santolina: cuidados y usos en jardinería

Cuando alguien nos pide recomendaciones de una planta para colocar ese rincón del jardín donde todo se seca, donde el sol pega de lleno desde por la mañana y la manguera no llega con facilidad, la santolina es casi siempre una de las primeras que proponemos. Es una mata mediterránea, aromática y de un gris plateado muy luminoso que aguanta el calor, la sequía y los suelos pobres mejor que casi cualquier otra ornamental, y que en verano se cubre de pequeñas flores amarillas en forma de botón. A cambio pide muy poco, aunque sí unas cuantas cosas muy concretas, y la mayoría de las santolinas que vemos en mal estado no sufren por falta de cuidados, sino por exceso de agua, de abono o de sombra, así que en este artículo os contamos cómo cuidarla y cómo sacarle partido en el jardín.

Qué es la santolina y por qué funciona tan bien en jardines mediterráneos

La santolina más común en nuestros jardines es la Santolina chamaecyparissus, conocida también como abrótano hembra o cipresillo, una planta de la familia de las asteráceas (la misma que la margarita o la manzanilla) que crece de forma natural en terrenos secos, pedregosos y soleados del entorno mediterráneo. Forma una mata compacta y redondeada, de porte bajo, con tallos que se lignifican en la base y hojas muy finas y divididas, de aspecto casi algodonoso, que desprenden un aroma intenso al rozarlas. Ese tono gris plateado no es un capricho estético, sino una adaptación al clima: la fina pelusilla que recubre las hojas refleja parte de la radiación solar y reduce la pérdida de agua, y por eso la santolina resiste donde otras plantas se queman.

Cómo reconocerla

Además de por su color y su olor, la santolina se reconoce enseguida en flor, porque a finales de la primavera y durante el verano emite unos tallos largos y desnudos coronados por capítulos amarillos, redondos y sin pétalos visibles, que parecen pequeños botones y atraen a abejas y otros polinizadores. Hay otras especies del mismo género que también se cultivan en jardinería, como la Santolina rosmarinifolia, de hoja verde y más parecida al romero, pero los cuidados que os contamos sirven para todas ellas, porque comparten el mismo origen y las mismas necesidades.

Por qué es una planta tan agradecida

El gran atractivo de la santolina para un jardín de bajo mantenimiento es que, una vez asentada, convive sin problemas con el calor, la sequía, el viento y los suelos calizos, que son precisamente las condiciones que más limitan a otras ornamentales en buena parte de España. Su follaje se mantiene durante todo el año, de modo que da estructura al jardín también en invierno, y su aroma, que tradicionalmente se ha aprovechado para ahuyentar a las polillas de los armarios, hace que pasear junto a ella en una tarde de verano sea un pequeño placer. A eso se suma que es una planta poco propensa a plagas y enfermedades cuando está bien situada, y que encaja de lleno en la filosofía de la xerojardinería, esa forma de diseñar el jardín a partir de especies adaptadas al clima del lugar para reducir al mínimo el riego y los tratamientos, algo que cada vez más clientes nos piden y que tiene todo el sentido en un país con veranos tan largos y secos como el nuestro.

Cuidados de la santolina: luz, suelo, riego, abonado y poda

Cuidado Lo que necesita la santolina
Luz Pleno sol, cuantas más horas mejor
Suelo Pobre, suelto y muy bien drenado, admite suelos calizos y pedregosos
Riego Escaso una vez asentada, dejando secar la tierra entre riegos
Abonado Mínimo: un aporte ligero de materia orgánica al plantar
Poda Recorte tras la floración y poda de forma al final del invierno
Problemas típicos Pudrición de raíces por encharcamiento y matas que se abren por el centro

Luz y suelo

La santolina necesita sol directo, y a la sombra o en semisombra se vuelve laxa, pierde el color plateado, florece poco y acaba abriéndose. En cuanto al suelo, lo que de verdad le importa es el drenaje: tolera tierras pobres, arenosas, calizas o pedregosas, pero no soporta el encharcamiento, que pudre sus raíces en poco tiempo, sobre todo en invierno. Si vuestro jardín tiene una tierra arcillosa y pesada, lo mejor es plantarla en un pequeño montículo o mezclar el hoyo con grava o arena gruesa para que el agua se vaya con rapidez.

Riego y abonado

Durante el primer año conviene regarla con regularidad para que se asiente, pero a partir de ahí se conforma con muy poco, y en muchas zonas de clima mediterráneo le basta con la lluvia salvo en los veranos más secos. En maceta, la regla es esperar a que el sustrato esté seco antes de volver a regar y no dejar nunca agua en el plato. El abonado es el otro punto donde más se falla, porque una santolina sobrealimentada crece blanda, pierde compacidad y vive menos, y por eso nosotros nos limitamos a un aporte ligero de humus de lombriz en el hoyo de plantación, en la proporción que indicamos para setos (1 kg para 10 plantas), que mejora la estructura del suelo sin empujar un crecimiento excesivo.

Poda

La poda es lo que mantiene a la santolina bonita durante años. Tras la floración conviene cortar los tallos florales secos y recortar ligeramente la mata para devolverle su forma redondeada, y al final del invierno, cuando la planta va a rebrotar, se puede hacer una poda de forma algo más intensa, siempre sobre madera que todavía tenga hojas, porque si se corta muy por debajo, en la zona leñosa y desnuda, cuesta mucho que vuelva a brotar. Sin poda, la santolina tiende a lignificarse, a abrirse por el centro y a perder densidad en tres o cuatro temporadas.

Usos de la santolina en jardinería y cómo plantarla

Borduras, setos bajos y parterres

Su porte compacto y su tolerancia a la poda convierten a la santolina en una de las mejores opciones para borduras y setos bajos, ya sea para delimitar caminos, enmarcar parterres o dibujar formas geométricas en jardines de inspiración clásica, donde puede sustituir a otras especies más exigentes en agua. Para estos usos conviene plantarla con una separación que permita que las matas se toquen al cabo de un par de temporadas, y cuidar especialmente la poda de mantenimiento para que la línea se mantenga uniforme. Si vais a combinarla con otros setos del jardín, en nuestra sección de abonos para coníferas y setos tenéis la nutrición específica para tuyas, cipreses y demás plantas de seto, que suelen tener necesidades bastante mayores que la santolina.

Rocallas, taludes y jardines de bajo consumo

En rocallas, taludes soleados y jardines de bajo consumo de agua la santolina se luce especialmente, sobre todo combinada con otras aromáticas mediterráneas de necesidades parecidas, como la lavanda, el tomillo o el romero, con las que comparte suelo, luz y riego. Su gris plateado contrasta muy bien con los verdes oscuros y con los morados y azules de las flores de lavanda, y en macetas grandes y jardineras de terrazas soleadas también funciona, siempre que el recipiente drene bien. Si queréis completar ese rincón aromático, en nuestra guía del cultivo del romero tenéis los cuidados de otra de sus compañeras naturales.

Cómo plantarla y multiplicarla en otoño

El otoño es una muy buena época para plantar santolina en zonas de inviernos suaves, porque las lluvias ayudan a que las raíces se asienten antes del calor, y en zonas de heladas intensas es preferible esperar a la primavera. También es el momento de multiplicarla por esquejes: basta con cortar trozos de tallo semileñoso de una planta sana, retirar las hojas de la parte inferior y plantarlos en un sustrato ligero y bien drenado, manteniéndolo apenas húmedo en un lugar luminoso hasta que enraícen, para tener en primavera plantas nuevas listas para completar una bordura.

En las zonas más lluviosas del norte peninsular, donde el invierno es largo y húmedo, la santolina también se puede cultivar, aunque con algunas precauciones adicionales: elegir el lugar más soleado y ventilado del jardín, plantarla siempre elevada sobre el nivel del suelo o en jardineras con mucho drenaje, y evitar los acolchados orgánicos gruesos alrededor del cuello, que retienen humedad justo donde la planta es más sensible. Con esos cuidados, y una poda que mantenga la mata compacta y aireada, conserva su color y su forma igual que en el sur.

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