Quitosano ecológico: elicitor y activador de los mecanismos de autodefensa de tus plantas
Sustancia básica de origen natural para agricultura ecológica y convencional: preventivo, curativo y bioestimulante
Si tus plantas se ven afectadas una y otra vez por hongos o bacterias, y quieres actuar de forma preventiva sin recurrir a tratamientos de síntesis química, el quitosano de Cultivers es la respuesta. No es un producto que actúe directamente sobre el patógeno desde fuera: su modo de acción es más inteligente y más sostenible. Lo que hace es poner en marcha los propios recursos de la planta para que sea ella quien se defienda.
El quitosano se obtiene a partir de la quitina presente en los exoesqueletos de crustáceos marinos. Es, por tanto, una sustancia de origen completamente natural, apta para agricultura ecológica y conforme a la normativa vigente de la Unión Europea. Su formulación líquida facilita tanto la aplicación foliar como el tratamiento de semillas.
Qué hace el quitosano de Cultivers por tus plantas:
- Actúa como elicitor: induce en la planta un estado de alerta que activa sus defensas naturales frente a hongos y bacterias.
- Tiene acción tanto preventiva como curativa, pudiendo usarse antes de que aparezcan los problemas y también cuando ya se han detectado.
- Estimula la formación de raíces secundarias y pelos radiculares, mejorando la capacidad de absorción de la planta.
- Favorece la absorción de micronutrientes del suelo.
- Contribuye al mantenimiento de la firmeza y turgencia de los frutos durante la poscosecha.
- Puede utilizarse como recubrimiento de semillas para su conservación y en sistemas de liberación de fertilizantes.
- Sin plazo de seguridad: apto en cualquier fase del cultivo, incluida la etapa próxima a la recolección.
El mecanismo de acción del quitosano es lo que lo distingue de otros productos de protección vegetal. Al aplicarlo, la planta confúnde su presencia con la proximidad de un patógeno, lo que desencadena sus mecanismos de autodefensa de forma natural. Este proceso incluye la reducción de las aperturas estomáticas para dificultar la entrada de agentes externos, la activación de barreras físicas internas y la facilitación de la entrada de calcio en la célula, un elemento clave para mantener la integridad estructural de los tejidos vegetales.
A diferencia de los fungicidas convencionales, que actúan sobre el patógeno de forma directa, el quitosano trabaja desde dentro de la planta. Esto lo convierte en un aliado especialmente valioso dentro de programas de manejo agronómico y mantenimiento del cultivo, tanto en prácticas de agricultura ecológica como en las distintas fases de establecimiento del cultivo.
Su versatilidad de uso es otro de sus puntos fuertes: sirve tanto para aplicación foliar en planta adulta como para el tratamiento de semillas antes de la siembra, mediante inmersión o pulverización directa.
Aplicaciones y usos del quitosano
Protección preventiva y curativa del cultivo.
El quitosano puede aplicarse como parte del programa de tratamientos habituales, tanto para prevenir la aparición de hongos y bacterias como para actuar cuando ya se ha detectado presencia de patógenos en el cultivo.
Estimulación del sistema radicular.
Su aplicación activa la formación de raíces secundarias y pelos radiculares, lo que se traduce en una planta con mayor capacidad de anclaje y de captación de agua y nutrientes del suelo.
Tratamiento de semillas.
El quitosano puede aplicarse directamente sobre las semillas antes de la siembra, ya sea por inmersión o en pulverización, favoreciendo su conservación y contribuyendo al arranque del cultivo con mayor vigor.
Mantenimiento de calidad en poscosecha.
Su efecto sobre la firmeza y turgencia de los frutos lo hace útil también en la fase posterior a la recolección, ayudando a mantener la calidad del producto durante el almacenamiento.
Integración en programas de fertirrigación.
El quitosano es compatible con su uso en sistemas de liberación de fertilizantes, lo que facilita su integración en la gestión nutricional y de protección del cultivo de forma simultánea.
Modo de empleo y dosis
Dosis general: 5 ml por litro de agua.
Aplicación foliar en planta:
Aplicar desde el desarrollo de la primera hoja hasta el desarrollo de los frutos, mediante pulverización sobre la parte aérea de la planta. Preferiblemente en las horas de menor calor e insolación directa.
Tratamiento de semillas:
Aplicar mediante inmersión de las semillas en la solución preparada a la dosis indicada, o mediante pulverización directa sobre ellas, antes de la siembra.
Sin plazo de seguridad. Puede usarse hasta el momento de la recolección.
Formatos disponibles
- 250 ml
- 1 L
- Pack 2 x 1 L
- 5 L
A mayor tamaño, mayor ahorro por litro.
Pilar Fernández –
Me encantan vuestros productos