El altramuz azul (Lupinus angustifolius) como abono verde es especialmente valioso en una situación concreta: suelos ácidos (pH 5-6,5) donde otras leguminosas fijadoras de nitrógeno crecen mal. Mientras la veza y los tréboles prefieren suelos neutros-alcalinos, el altramuz azul prospera en suelos ácidos y pobres con una producción de biomasa y una fijación de nitrógeno que superan a casi cualquier otro abono verde en esas condiciones. Es el «campeón del suelo ácido» en agricultura ecológica.
Características del altramuz azul para abono verde
Planta anual de 80-120 cm, con flores azul-violeta ornamentales y raíces profundas (hasta 2 metros) que rompen la compactación del subsuelo. Excelente fijador de nitrógeno: hasta 200 kg/ha en condiciones óptimas. Las raíces profundas extraen nutrientes del subsuelo (especialmente fósforo) y los dejan disponibles en superficie al descomponerse. Ideal para recuperar suelos muy ácidos y pobres.
Siembra y uso como abono verde
Siembra directa entre octubre y marzo. Germinación: 7-14 días a 10-18 °C. Sembrar a chorrillo denso (150-200 g/10 m²) o en surcos a 25 cm. Incorporar al suelo en plena floración (mayo-junio), 4-6 semanas antes de plantar hortalizas de verano.
Pleno sol, suelo ácido-neutro bien drenado (no tolera suelos alcalinos ni encharcamiento). No abonar con nitrógeno. Regar moderadamente. Para máximo efecto en suelos ácidos: inocular las semillas con el Rhizobium específico del altramuz (disponible en comercios de agricultura ecológica) para asegurar la simbiosis fijadora de nitrógeno.



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