El haba (Vicia faba) usada como abono verde es una de las mejores estrategias para enriquecer el suelo durante el otoño-invierno: se siembra en octubre-noviembre, crece lentamente durante los meses fríos fijando nitrógeno del aire en sus raíces, y se incorpora al suelo en primavera (antes de florecer) para aportar materia orgánica y nitrógeno disponible al siguiente cultivo. Es el abono verde de mayor porte (puede alcanzar 1-1,5 m) y mayor biomasa del catálogo, lo que lo convierte en el más generoso en materia orgánica.
Características del haba como abono verde
Planta anual de 80-150 cm, muy vigorosa, con tallos huecos, hojas grandes y flores blancas con mancha negra. Excelente fijadora de nitrógeno (80-150 kg/ha). Produce una biomasa muy importante cuando se incorpora, aportando mucha materia orgánica al suelo. Muy resistente al frío (aguanta -10 °C). El doble uso (abono verde + consumo de granos tiernos si se desea) la hace especialmente versátil.
Siembra y uso como abono verde
Siembra directa entre octubre y diciembre. Germinación: 7-14 días a 8-15 °C. Sembrar a 5-6 cm de profundidad en surcos a 40 cm, marco 15-20 cm entre plantas. Incorporar al suelo antes de florecer (marzo-abril), 4-6 semanas antes de plantar hortalizas de verano. Los tallos gruesos tardan más en descomponerse: triturarlos o picarlos antes de incorporar acelera la descomposición.
Sol o media sombra, cualquier suelo bien drenado. No necesita abonado nitrogenado. El pulgón negro (Aphis fabae) es la principal plaga: aparece en las puntas en primavera. Si el objetivo es solo abono verde (no consumo del grano), se puede incorporar al suelo cuando aparezca el pulgón, cortando el ciclo de la plaga.



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