Harina de pescado a granel: nitrógeno y fósforo de origen animal que no se pierden con la lluvia
Abono orgánico de origen animal, certificado ECOCERT, con un 9,52% p/p de nitrógeno y un 8,23% p/p de fósforo (P2O5).
El nitrógeno es, con frecuencia, el macronutriente que más limita la producción de un cultivo, ya que forma parte de las proteínas y los ácidos nucleicos que sostienen el crecimiento vegetal; cuando escasea, las hojas más viejas muestran clorosis y la biomasa se reduce. La harina de pescado resuelve esa exigencia con un aporte conjunto y equilibrado de nitrógeno y fósforo que la planta libera de forma gradual durante todo su desarrollo, y que, a diferencia de un fertilizante mineral soluble, no se pierde con las lluvias o los riegos prolongados. El resultado es una tasa fotosintética más alta y una disponibilidad de nutrientes sostenida en los momentos críticos del crecimiento vegetativo.
Beneficios de la harina de pescado
Aporte conjunto de nitrógeno y fósforo. Con un 9,52% p/p de nitrógeno total y un 8,23% p/p de fósforo (P2O5), cubre dos de los macronutrientes más determinantes en el desarrollo vegetativo con una sola aplicación.
Liberación gradual durante todo el ciclo. Los nutrientes se liberan poco a poco, cubriendo las necesidades del cultivo a medida que se desarrolla, sin los picos de disponibilidad de un fertilizante mineral de acción rápida.
Estabilidad frente al lavado por lluvia o riego. Su origen y proceso de fabricación hacen que los componentes no se pierdan con el agua, lo que evita tanto la pérdida de material nutritivo como la contaminación de aguas subterráneas.
Aporte adicional de calcio y magnesio. Con un 9,85% p/p de calcio y un 0,28% p/p de magnesio, complementa la nutrición principal con dos elementos secundarios relevantes para el desarrollo celular y la fotosíntesis.
Alto contenido en materia orgánica. Con un 71,80% p/p de materia orgánica y un 41,70% de carbono orgánico, mejora la estructura del suelo además de nutrir el cultivo.
Certificación ecológica ECOCERT. Permite justificar su uso en cualquier explotación certificada en agricultura ecológica.
¿Qué es la harina de pescado y para qué sirve?
La harina de pescado es un abono orgánico de origen animal con un 9,52% p/p de nitrógeno total (9,36% p/p en forma orgánica) y un 8,23% p/p de fósforo (P2O5), certificado ECOCERT para agricultura ecológica y disponible en formato bigbag y sacos de 20 kg en palet para uso profesional.
Su mecanismo de acción se basa en la mineralización progresiva de la materia orgánica de origen animal: a medida que los microorganismos del suelo descomponen la harina, liberan el nitrógeno y el fósforo en formas asimilables por la raíz, de manera constante y sin los picos de disponibilidad de un fertilizante mineral soluble. El nitrógeno forma parte de las proteínas y ácidos nucleicos que sostienen el crecimiento, mientras que el fósforo interviene en procesos energéticos clave como la fotosíntesis, de modo que su aporte conjunto estimula tanto el desarrollo vegetativo como la fructificación y la maduración.
Conviene tener en cuenta que, al tratarse de un abono de liberación gradual, no está pensado para corregir una carencia aguda de forma inmediata; su función es cubrir las necesidades del cultivo durante todo su desarrollo, por lo que conviene aplicarlo con antelación respecto al momento de mayor demanda, y no como respuesta puntual a un síntoma ya visible.
Además del nitrógeno y el fósforo, aporta calcio (9,85% p/p) y magnesio (0,28% p/p), dos elementos secundarios que intervienen en la estructura celular y en la síntesis de clorofila, y su elevado contenido en materia orgánica (71,80% p/p) mejora la estructura y la actividad biológica del suelo más allá de su función nutricional directa.
Es el tipo de abono que utilizan explotaciones agrícolas, viveros y empresas de jardinería que necesitan un aporte de fondo de nitrógeno y fósforo estable durante toda la campaña, especialmente en cultivos donde la lixiviación por lluvias intensas haría perder gran parte de un fertilizante mineral soluble.
Aplicaciones y usos recomendados
Fase de crecimiento vegetativo activo. El aporte conjunto de nitrógeno y fósforo favorece el desarrollo de hojas y raíces en los momentos de mayor demanda del cultivo.
Cultivos en zonas de lluvias intensas o riego prolongado. Al no perder sus cualidades cuando llueve, es una opción más estable que un fertilizante mineral soluble en explotaciones expuestas a lixiviación.
Fructificación y maduración. El fósforo que aporta interviene en los procesos energéticos que sostienen la formación y maduración del fruto.
Explotaciones y viveros que buscan reducir la dependencia de fertilizantes minerales. Como abono de origen orgánico, permite sostener la nutrición del cultivo dentro de un manejo ecológico o de transición.
Modo de empleo y dosis
Se aplica uniformemente en la superficie del suelo, enterrándolo ligeramente y realizando un riego posterior para facilitar su incorporación.
Dosis general: 50 g/m². Aplicar según las necesidades del cultivo y el estado fitosanitario.
Composición
Nitrógeno (N) total: 9,52% p/p. Nitrógeno (N) orgánico: 9,36% p/p. Fósforo (P2O5): 8,23% p/p. Óxido de potasio (K2O): 1,16% p/p. Calcio (Ca): 9,85% p/p. Magnesio (Mg): 0,28% p/p. Hierro (Fe): 0,014% p/p. Materia orgánica: 71,80% p/p. Carbono orgánico: 41,70% p/p. Humedad: 6,40% p/p.
Formatos disponibles
15×20 kg (300 kg). Para explotaciones pequeñas o inicio de campaña.
30×20 kg (600 kg). Para superficies medias o mantenimiento de una campaña completa.
1200 kg en bigbag. Formato a granel pensado para explotaciones agrícolas, viveros y empresas de jardinería con necesidades de volumen elevado; a mayor tamaño del pedido, menor coste por kilo. Para pedidos superiores, Cultivers ofrece precios especiales de venta a granel para profesionales.
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