El lino (Linum usitatissimum) es una de las plantas cultivadas más antiguas del mundo: sus fibras (lino textil) y sus semillas (linaza) han acompañado a la humanidad desde hace más de 5.000 años. En el huerto moderno se cultiva principalmente por sus semillas, ricas en ácidos grasos omega-3, lignanos antioxidantes y fibra soluble. También es una planta ornamental delicada: sus flores de un azul-celeste intensísimo, pequeñas y efímeras (cada flor dura apenas un día), florecen en primavera durante semanas creando un efecto visual único. Y es un excelente abono verde para terrenos pobres.
Características del lino
Planta anual de 50-80 cm, con tallos finos y flexibles, hojas estrechas lanceoladas, y flores de un azul-celeste intensísimo de 2-3 cm, que se abren por la mañana y caen a mediodía (efímeras). Tras la floración (mayo-junio) produce cápsulas pequeñas con semillas planas y brillantes de un marrón dorado. Las semillas son las famosas «semillas de lino» o «linaza» que se venden en herbolarios y supermercados.
Siembra y cultivo del lino
Siembra directa entre marzo y mayo. Germinación: 7-14 días a 15-20 °C. Sembrar a chorrillo en surcos a 20 cm, cubrir con 1 cm de tierra, aclarar a 5-10 cm entre plantas. Cosecha de semillas en agosto-septiembre cuando las cápsulas están secas.
Pleno sol, suelo moderado bien drenado. Riego moderado, tolera sequía una vez establecido. Para cosechar las semillas: cortar los tallos cuando las cápsulas están secas pero antes de que se abran y caigan las semillas, atar en manojos y trillar frotando las cápsulas. Secar bien antes de guardar en bote hermético.


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