La melisa (Melissa officinalis), también llamada toronjil o bálsamo de limón, es una hierba aromática perenne con uno de los aromas más agradables y reconfortantes del jardín: al frotar una hoja entre los dedos libera un perfume intenso a limón fresco con un fondo ligeramente mentolado. Se usa desde la antigüedad en infusiones calmantes y digestivas, siendo una de las hierbas más recomendadas para el estrés, la ansiedad leve y los problemas digestivos asociados a tensión nerviosa. Estas semillas son biodinámicas Demeter.
Características de la melisa
Planta perenne de 40-80 cm, con hojas ovaladas verde claro con bordes dentados, ligeramente arrugadas. Flores pequeñas blancas que atraen abejas (su nombre deriva del griego «melissa», abeja). Rústica, resistente al frío (-15 °C), y perenne: una vez establecida dura muchos años y se expande gradualmente. Muy productiva: da hojas frescas desde primavera hasta las heladas.
Siembra y cultivo de la melisa
Siembra en semillero protegido entre febrero y mayo, a 18-22 °C. Germinación lenta y caprichosa: 14-28 días. Las semillas son muy pequeñas, sembrar superficialmente sin enterrar apenas. Trasplante a marco de 40-50 cm cuando la plántula tiene varias hojas. Primera cosecha a los 90-120 días.
Sol o media sombra (en climas cálidos prefiere media sombra para no secarse), suelo fresco y bien drenado. Riego regular, no soporta encharcamiento. Una vez establecida es muy rústica. Cosecha hoja a hoja durante toda la temporada; en zonas frías, la planta desaparece en invierno y rebrota en primavera. En maceta de 5 litros también funciona perfectamente.


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