El aciano (Centaurea cyanus) es una de las flores silvestres más bonitas y simbólicas de Europa: un azul intenso brillante, casi eléctrico, que durante siglos floreció mezclado con amapolas entre los trigales mediterráneos. Con la llegada de los herbicidas modernos prácticamente desapareció de los campos cultivados y hoy solo se encuentra en huertos ecológicos y jardines naturales donde no se usan productos químicos. Cultivarlo es, además de tener una flor preciosa, un acto de conservación de biodiversidad.
Características del aciano
Planta anual de 40-80 cm con tallos ramificados y hojas estrechas grisáceas. Flores terminales de 2-3 cm, azul intenso puro. Floración de mayo a julio si se siembra en otoño-invierno, o de julio a septiembre si se siembra en primavera. Extraordinariamente atractiva para abejas melíferas: el néctar de aciano es uno de sus preferidos. Flor comestible de color único en el mundo de las flores culinarias.
Siembra y cultivo del aciano
Siembra directa entre septiembre y noviembre (mejor: floración en primavera) o entre marzo y mayo (floración en verano). Germinación: 7-14 días a 15-20 °C. Marco de 20-30 cm entre plantas. Primera floración a los 60-90 días.
Pleno sol, suelo pobre o moderado bien drenado (en suelo rico produce más hojas que flores). No abonar. Riego moderado, tolera cierta sequía. Cortar flores marchitas prolonga la floración. Las flores cortadas duran 7-10 días en jarrón. Se autorresiembra en condiciones adecuadas.


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