Pocas dudas nos llegan tan a menudo como esta, y casi siempre formulada igual: «he leído que el caolín y la tierra de diatomeas sirven para lo mismo, ¿cuál compro?». La confusión tiene su lógica, porque los dos son polvos minerales blancos, los dos se usan en agricultura ecológica y los dos actúan de forma física, sin química de síntesis de por medio, pero en la práctica hacen cosas bastante distintas y se aplican en momentos diferentes. En este artículo os contamos qué es el caolín agrícola, cómo se usa en el huerto y en los frutales, y en qué se diferencia de la tierra de diatomeas, para que cada uno acabe en el sitio donde de verdad os va a resolver el problema.
Qué es el caolín agrícola y para qué sirve en el huerto
El caolín es una arcilla blanca muy fina, compuesta sobre todo por un mineral llamado caolinita, que se utiliza en sectores tan distintos como la cerámica, el papel o la cosmética y que en agricultura se emplea por una propiedad muy concreta: cuando se pulveriza disuelto en agua sobre hojas y frutos y el agua se evapora, deja una película blanca y continua que cubre la planta como una fina capa de pintura mineral. Esa capa tiene dos efectos que explican por qué el caolín se ha hecho un hueco en olivares, viñedos, frutales y, cada vez más, en huertos familiares: refleja buena parte de la radiación solar, de modo que reduce el golpe de sol y el estrés térmico en los días de más calor, y cambia el aspecto y el tacto de la superficie vegetal, lo que desorienta a muchos insectos y les dificulta posarse, alimentarse o hacer la puesta.
Cómo se aplica el caolín
El caolín se trabaja casi siempre por vía foliar, diluido en agua y pulverizado hasta conseguir una cobertura blanca, fina y homogénea, sin goterones ni acumulaciones, sobre hojas y frutos. Como su eficacia depende enteramente de que esa película esté presente, hay que renovarla después de lluvias o de riegos por aspersión intensos y cada vez que se observe que la capa ha perdido continuidad, y conviene empezar antes de que la plaga o el calor aprieten, porque el caolín previene pero no cura lo que ya está dentro del fruto. La dosis concreta depende de cada formulación comercial, así que lo sensato es seguir siempre la etiqueta del producto que uséis.
En qué cultivos y momentos tiene más sentido
Su terreno natural son los cultivos con fruto expuesto al sol y a insectos que pican o hacen la puesta en la piel del fruto, como el olivo frente a la mosca del olivo (que en muchas zonas sigue activa en otoño, justo ahora), los frutales de hueso y pepita frente a la mosca de la fruta y la psila, o los tomates y pimientos que sufren golpes de sol en pleno verano. En hortalizas de hoja que se comen crudas su uso es menos práctico, porque la película blanca hay que retirarla con un buen lavado antes de consumir, y por eso en el huerto familiar solemos reservarlo para frutales, viña y hortalizas de fruto. Conviene tener claro, además, lo que el caolín no hace: no nutre a la planta, no elimina los insectos que ya están instalados y no cura enfermedades, de modo que su papel es siempre el de un escudo que se coloca a tiempo.
Caolín y tierra de diatomeas: en qué se parecen y en qué no
La tierra de diatomeas es un producto muy diferente del caolin, aunque a simple vista hay quien pueda confundirlos: para empezar, no es una arcilla, sino un sedimento formado por los esqueletos fosilizados de microalgas (las diatomeas) que se depositaron durante millones de años en el fondo marino, y su componente principal es la sílice. La nuestra, la tierra de diatomeas micronizada, tiene una composición analizada de 70,30 % de sílice (SiO2) y 27,70 % de carbonato cálcico (CaCO3), con pequeñas cantidades de magnesio, fósforo, potasio y hierro; es no calcinada, se obtiene solo por procesos físicos de secado, molienda y doble tamizado, cuenta con certificación Ecocert y no tiene plazo de seguridad. Según nuestro catálogo técnico, además, es de grado alimenticio (E551c), un detalle que dice mucho de su pureza y que explica por qué se utiliza también fuera del huerto.
Que se confundan tanto tiene que ver, sobre todo, con cómo se venden: en muchas tiendas ambos aparecen en la misma estantería, con fotografías casi idénticas de un polvo blanco y con mensajes parecidos sobre protección natural, y es fácil pensar que uno es la versión barata del otro. Lo que de verdad los separa es su origen y la forma en que actúan, y eso se ve muy claro cuando se ponen frente a frente.
| CAOLÍN AGRÍCOLA | |
|---|---|
| Origen | Arcilla blanca (caolinita) |
| Componente principal | Silicatos de aluminio |
| Cómo actúa | Película blanca que refleja el sol y hace de barrera |
| Forma de uso habitual | Pulverizado sobre hojas y frutos |
| Momento clave | Antes del calor intenso y de la puesta de la plaga |
| Con lluvia o riego | Se lava y hay que renovarlo |
| En nuestra tienda | No lo comercializamos |
| TIERRA DE DIATOMEAS CULTIVERS | |
|---|---|
| Origen | Microalgas fosilizadas de origen marino |
| Componente principal | Sílice (70,30 % SiO2) y carbonato cálcico (27,70 %) |
| Cómo actúa | Polvo de sílice que refleja el sol y actúa como barrera mineral |
| Forma de uso habitual | Espolvoreado sobre el suelo o sustrato (formato molido)
Pulverizado sobre hojas y frutos (formato micronizado) |
| Momento clave | De forma periódica, en tiempo seco y antes del calor intenso |
| Con lluvia o riego | Se lava y hay que renovarlo |
| En nuestra tienda | Micronizada y molida, con certificación Ecocert |
Por qué actúan de forma tan distinta
La principal diferencia entre el caolín y la tierra de diatomeas el tamaño y la forma de las partículas. Mientras que el caolín forma una capa lisa que cubre y protege, la tierra de diatomeas se compone de microscópicos fragmentos de sílice con aristas, por lo que se utiliza sobre todo como barrera alrededor de las plantas y en las zonas por donde pasan los insectos. Dicho de forma sencilla, el caolín protege la planta haciéndolamenos vulnerable al sol, y la diatomea crea un terreno incómodo para quien intenta llegar hasta ella.
Cómo elegir entre caolín y tierra de diatomeas
Cuándo recurrir a cada uno
Sin duda, os vamos a recomendar la tierra de diatomeas; si no comercializamos caolín es por ser un producto inferior y más limitado, y que deja residuo sobre la planta, mientras que nuestra tierra de diatomeas no deja residuo ni tiene plazo mínimo de uso. Si vuestro problema es el sol que quema los frutos, o un verano que castiga las hojas de vuestros frutales, el producto adecuado es la tierra de diatomeas, que en nuestra presentación micronizada se aplica pulverizada a 20 g por litro de agua o espolvoreada a 5 g por metro cuadrado, cada 20 días, y que vendemos en formatos de 250 g, 2 x 1 kg, 5, 10 y 20 kg. Si el uso va a ser el espolvoreado, ofrecemos también una versión de tierra de diatomeas molida pensada específicamente para espolvorear sobre superficies.
Precauciones al manejarlos
Los dos son polvos muy finos, y con ellos la precaución principal es la misma: evitar respirarlos y que entren en contacto con los ojos, trabajando al aire libre, sin viento, con mascarilla y gafas, y guardando el envase bien cerrado y lejos de la humedad, porque la tierra de diatomeas pierde sus propiedades si se moja durante el almacenamiento. Tampoco conviene espolvorear la diatomea sobre las flores abiertas, para no afectar a los polinizadores que las visitan. En el caso del caolín, si llegáis a usarlo, es imprescindible lavar bien cualquier fruto o verdura antes de consumirlo. Es por esto que nosotros no comercializamos caolin: el residuo cero es un requisito indiscutible de todos nuestros productos, y la tierra de diatomeas sí lo cumple.
En muchos de los huertos con los que trabajamos, de hecho, nuestras dos versiones de tierra de diatomeas conviven a lo largo del año: la micronizada se pulveriza en los frutales y en la viña cuando se acercan el calor y los vuelos de las moscas, y la tierra de diatomeas molida en el entorno de las plantas jóvenes del huerto, los semilleros trasplantados y aquellas zonas donde cada primavera reaparecen los mismos problemas, siempre en días secos y renovándola tras cada lluvia, y con la tranquilidad de que no tiene plazo de seguridad; es decir, los productos sobre los que se aplican se pueden consumir sin riesgo.
Una estrategia de protección más amplia
Ni la tierra de diatomeas ni ninguna adenda al sustrato sustituyen a un buen manejo del cultivo, sino que encajan dentro de una estrategia preventiva que empieza por plantas bien nutridas, variedades adaptadas a vuestro clima y una vigilancia regular de hojas y frutos. En nuestra sección de protección de cultivos y plantas en ecológico tenéis los bioprotectores y sustancias básicas que utilizamos para completar esa estrategia, como el purín de ortiga o la cola de caballo, y si es la mosca de la fruta la que os quita el sueño, en nuestra guía sobre la mosca de la fruta os explicamos cómo reconocerla y cómo adelantaros a ella.







