El altramuz amarillo (Lupinus luteus) es la tercera especie del género Lupinus disponible para abono verde, con flores de un amarillo vivo muy decorativo. Ocupa un nicho específico: suelos muy ácidos (pH 4,5-6) y arenosos del suroeste ibérico (similar a la serradela), donde se adapta especialmente bien. Es algo menos robusto que el azul y el blanco en producción de biomasa, pero muy eficiente en la fijación de nitrógeno en esas condiciones extremas de acidez y arena. Sus flores amarillas lo hacen también atractivo como planta ornamental de campo y prado.
Características del altramuz amarillo como abono verde
Planta anual de 50-90 cm con flores de un amarillo vivo. Adaptado especialmente a suelos muy ácidos (pH 4,5-6) y arenosos. Fijador de nitrógeno eficiente en esas condiciones extremas donde otras leguminosas no prosperan. Sus raíces, como el azul, producen ácidos que movilizan nutrientes del suelo ácido. Algo más sensible al frío que el azul y el blanco: sembrar cuando ya no hay heladas fuertes.
Siembra y uso como abono verde
Siembra directa entre febrero y abril (algo más tardía que el azul o el blanco por mayor sensibilidad al frío). Germinación: 7-14 días a 12-20 °C. Sembrar a 3-4 cm de profundidad en surcos a 25 cm, marco 15 cm. Incorporar al suelo en plena floración (mayo-junio), 4-5 semanas antes de plantar hortalizas de verano.
Pleno sol, suelo muy ácido (pH 4,5-6) y arenoso o franco-arenoso. No tolera suelos alcalinos ni encharcados. Algo menos resistente al frío que el azul y el blanco: sembrar cuando ya no hay heladas fuertes. Inocular con el Rhizobium específico (Bradyrhizobium lupini) para optimizar la fijación de nitrógeno.


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