Harina de sangre a granel: nitrógeno de alta concentración que no se pierde con la lluvia
Abono orgánico certificado ecológico, con un 15% p/p de nitrógeno total, en formato bigbag y sacos de 25 kg en palet.
El nitrógeno es, con frecuencia, el macroelemento que más limita la producción de un cultivo, y su carencia se traduce en clorosis de las hojas viejas y una menor superficie de biomasa. La harina de sangre resuelve esa exigencia con una concentración de nitrógeno del 15% p/p, de las más altas entre los abonos orgánicos, liberada de forma gradual para cubrir las necesidades del cultivo durante su desarrollo. A diferencia de un fertilizante mineral soluble, sus nutrientes no se pierden con lluvias o riegos prolongados, lo que evita tanto la pérdida de material nutritivo como la contaminación de aguas subterráneas. El resultado es un incremento de la tasa fotosintética y un aporte de nitrógeno disponible justo en los momentos críticos del crecimiento vegetativo, cuando el cultivo más lo necesita.
Beneficios de la harina de sangre
Altísima concentración de nitrógeno. Con un 15% p/p de nitrógeno total (14% en forma orgánica), es de los abonos orgánicos con mayor riqueza en este macroelemento.
Incrementa la tasa fotosintética. Proporciona el nitrógeno que las plantas necesitan en los momentos críticos de crecimiento, activando su desarrollo.
Estabilidad frente al lavado por lluvia o riego. Sus nutrientes no se pierden con el agua, lo que evita tanto la pérdida de material nutritivo como la contaminación de aguas subterráneas.
Liberación gradual del nitrógeno. Con una relación C/N de 3,7, se mineraliza con rapidez pero de forma sostenida, cubriendo las necesidades del cultivo durante su desarrollo.
Aporte adicional de fósforo, potasio, hierro y calcio. Complementa el nitrógeno con otros macro y micronutrientes relevantes para el desarrollo general de la planta.
Formato pensado para volumen. El bigbag y los sacos de 25 kg en palet permiten cubrir una campaña completa en explotaciones agrícolas y viveros.
¿Qué es la harina de sangre y para qué sirve?
La harina de sangre es un abono orgánico certificado ecológico (registro CAEE 26172) con un 15% p/p de nitrógeno total, un 14% p/p en forma orgánica, y aportes de fósforo, potasio, hierro y calcio, disponible en formato bigbag y sacos de 25 kg en palet para uso profesional.
Su mecanismo de acción se basa en un aporte natural y altamente concentrado de nitrógeno, esencial para el desarrollo de los cultivos: en las plantas, la mayor parte del nitrógeno se localiza en compuestos de elevado peso molecular, como proteínas y ácidos nucleicos, y suele ser el macroelemento que con mayor frecuencia limita la producción. La aplicación de harina de sangre asegura una disponibilidad inmediata de este nutriente, promoviendo un crecimiento constante y equilibrado, mientras que sus elementos nutritivos se liberan de forma gradual para cubrir las necesidades de la planta durante todo su ciclo de desarrollo, evitando picos de suministro.
Conviene tener en cuenta que la carencia de nitrógeno se manifiesta como clorosis en las hojas más viejas, con una reducción visible de la superficie de biomasa; por eso, este abono resulta especialmente útil cuando el cultivo muestra estos síntomas o cuando se anticipa una fase de crecimiento vegetativo intenso que va a demandar un aporte de nitrógeno elevado.
Además de nitrógeno, aporta fósforo (0,39%), potasio (0,29%), hierro (0,25%) y calcio (0,04%), que complementan la nutrición principal, aunque en proporciones mucho menores que el nitrógeno, el elemento protagonista de este abono.
Es el tipo de abono que utilizan explotaciones agrícolas, viveros y empresas de jardinería que necesitan un aporte de nitrógeno estable durante toda la campaña, especialmente en cultivos donde la lixiviación por lluvias intensas haría perder gran parte de un fertilizante nitrogenado mineral soluble.
Aplicaciones y usos recomendados
Fase de crecimiento vegetativo intenso. El aporte concentrado de nitrógeno favorece el desarrollo de hojas y biomasa en los momentos de mayor demanda del cultivo, especialmente tras la poda o el trasplante.
Cultivos con síntomas de clorosis en hojas viejas. Cuando el cultivo muestra signos de carencia de nitrógeno, este abono corrige la deficiencia de forma eficaz y con una respuesta visible en pocas semanas.
Cultivos en zonas de lluvias intensas o riego prolongado. Al no perder sus cualidades cuando llueve, es una opción más estable que un fertilizante mineral soluble en explotaciones expuestas a lixiviación.
Explotaciones agrícolas y viveros que buscan reducir la dependencia de fertilizantes minerales. Como abono de origen orgánico, permite sostener la nutrición nitrogenada del cultivo dentro de un manejo ecológico o en transición hacia él.
Modo de empleo y dosis
Se incorpora directamente sobre el suelo, con una ligera labor de enterrado para asegurar una absorción eficaz y evitar pérdidas por volatilización.
Maceta: 5 g. Huerto: 50-75 g/m². Césped: 25 g/m². Coníferas: 50-100 g/m².
Composición
Nitrógeno (N) total: 15% p/p. Nitrógeno (N) orgánico: 14% p/p. Fósforo (P): 0,39% p/p. Potasio (K): 0,29% p/p. Hierro (Fe): 0,25% p/p. Calcio (Ca): 0,04% p/p. Materia orgánica: 95% p/p. Relación C/N: 3,7. Humedad: 10% p/p. Certificación ecológica: registro CAEE 26172.
Formatos disponibles
Sacos de 25 kg en palet (6×25 kg, 150 kg). Para explotaciones que necesitan cubrir una campaña sin depender de reposiciones frecuentes.
Bigbag a granel. Formato pensado para pedidos de mayor volumen; Cultivers ofrece precios especiales de venta a granel para profesionales y agricultores, a consultar según cantidad y logística de entrega.
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