Humus de lombriz a granel: la base orgánica para regenerar suelos agotados en explotación profesional
Abono orgánico sólido certificado para agricultura ecológica, obtenido por vermicompostaje de Eisenia foetida, con una concentración de materia orgánica del 33,17% y una relación C/N de 17,4.
El humus de lombriz no es un fertilizante de liberación lenta al uso, sino el resultado de un proceso digestivo que estabiliza la materia orgánica y la deja lista para ser absorbida por la planta casi de inmediato, con una carga microbiana muy superior a la de un compost convencional que mejora la aireación, el drenaje y la actividad biológica del suelo. En aplicaciones a gran escala, esta combinación de mineralización rápida y mejora estructural se traduce en suelos más porosos, con mayor capacidad de retener agua y nutrientes, y en cultivos con un desarrollo radicular más profundo y homogéneo.
Beneficios del humus de lombriz
Liberación rápida y sostenida de nutrientes. Su baja relación carbono/nitrógeno (C/N: 17,4) y su contenido en materia orgánica del 33,17% p/p favorecen una mineralización ágil, de forma que el nitrógeno (1,56% p/p), el fósforo (1,23% p/p) y el potasio (0,36% p/p) quedan disponibles para el cultivo desde las primeras semanas.
Alta densidad de microorganismos beneficiosos. Un solo gramo de producto contiene aproximadamente 2 billones de microorganismos, una carga biológica que restablece la actividad del suelo con rapidez y refuerza los mecanismos naturales de defensa frente a nematodos y otros patógenos.
Mejora de la estructura del suelo. Su elevado contenido en extracto húmico (5,39% p/p, con 4,46% de ácidos húmicos y 0,93% de ácidos fúlvicos) aumenta la porosidad, la aireación y la retención de humedad, algo especialmente valioso en suelos compactados por maquinaria o monocultivo.
pH neutro compatible con cualquier tipo de suelo. Con un pH de 7,65, puede aplicarse en dosis elevadas sin riesgo de fitotoxicidad, lo que facilita su uso en aplicaciones de fondo previas a la siembra o el trasplante.
Formato logístico pensado para volumen. El bigbag y el palet en sacos de 20 kg permiten planificar el abastecimiento de campañas completas, con un coste por kilo que se reduce a medida que aumenta el tamaño del pedido.
Certificación ecológica verificable. El número de registro Sohiscert CV237PAE-07 permite justificar el uso del producto ante cualquier auditoría de una explotación certificada en ecológico.
¿Qué es el humus de lombriz y para qué sirve?
El humus de lombriz es el producto final de la digestión de materia orgánica compostada por la lombriz roja californiana (Eisenia foetida), un proceso que estabiliza y humifica el sustrato hasta obtener un abono sólido con un 33,17% p/p de materia orgánica, un 20,7% de carbono orgánico y una relación C/N de 17,4, con un contenido de nitrógeno total del 1,56% p/p, de P2O5 del 1,23% p/p y de K2O del 0,36% p/p.
El mecanismo de acción combina dos vías. La fracción húmica (5,39% p/p de extracto húmico, con 4,46% de ácidos húmicos y 0,93% de ácidos fúlvicos) mejora la capacidad de intercambio catiónico del suelo y favorece la retención de nutrientes que de otro modo se lavarían con el riego; la elevada carga microbiana (en torno a 2 billones de microorganismos por gramo) coloniza el suelo con rapidez, compite con patógenos como nematodos y hongos fitopatógenos, y acelera la mineralización de la materia orgánica presente.
Conviene tener en cuenta que su riqueza en macronutrientes es moderada frente a un abono mineral o un guano concentrado, de modo que en cultivos muy exigentes puede necesitar un aporte complementario de nitrógeno o potasio en los picos de demanda; su función principal es regenerar el suelo y sostener la nutrición de fondo, no sustituir un plan de fertirrigación de alta exigencia.
Además de fertilizante, actúa como bioestimulante natural: las fitohormonas generadas durante la digestión de la lombriz estimulan el desarrollo radicular, y la actividad microbiana favorece la formación de micorrizas que refuerzan la resistencia frente a estrés hídrico y patógenos de suelo.
En explotación profesional se aplica en el fondo, antes de la siembra o el trasplante, y como enmienda de mantenimiento en cultivos leñosos, céspedes deportivos o suelos con años de manejo intensivo; viveristas, empresas de jardinería y explotaciones hortícolas lo usan como base de su plan de fertilización orgánica, complementándolo después con abonos líquidos según la fase del cultivo.
Aplicaciones y usos recomendados
Suelos degradados o agotados por manejo intensivo. En explotaciones con años de laboreo continuo o uso exclusivo de fertilizantes químicos, el humus de lombriz es el punto de partida más eficaz para recuperar la actividad biológica y la estructura del suelo antes de iniciar una nueva campaña.
Fondo de abonado previo a siembra o trasplante. Incorporado antes de sembrar o trasplantar, mejora el enraizamiento inicial y reduce el estrés de trasplante, especialmente en frutales jóvenes y semilleros.
Mantenimiento de céspedes deportivos y zonas verdes de uso intensivo. El pisoteo constante compacta el suelo; la aplicación periódica de humus de lombriz recupera la aireación y sostiene el color y la densidad del césped.
Cultivos leñosos en producción (olivo, frutales, viña). En árboles adultos, el aporte anual mantiene la actividad microbiana de la rizosfera y complementa la nutrición mineral aplicada por fertirrigación o abonado foliar.
Conversión de agricultura convencional a ecológica. Durante el periodo de conversión, el humus de lombriz ayuda a modificar la disponibilidad de metales pesados y a degradar residuos de plaguicidas presentes en el suelo.
Modo de empleo y dosis
El humus de lombriz se aplica incorporado en el suelo, mediante laboreo superficial en cultivos extensivos o mezclado con el sustrato en trasplantes y macetas; en césped y zonas verdes se esparce en superficie y se riega a continuación. No requiere periodos de espera ni medidas de protección especiales, al ser un abono orgánico sólido sin componentes de síntesis.
Jardín: 0,5-1 kg/m². Hortícolas: 1-2 kg/m². Frutales en trasplante: 2 kg/m²; en árboles adultos: 4-5 kg al año. Coníferas y setos: 1 kg por cada 10 plantas. Césped: 0,5-1 kg/m². Macetas: esparcir sobre la superficie, con un 10% de humus en el sustrato de trasplante.
Composición
Nitrógeno total: 1,56% p/p. Pentóxido de fósforo (P2O5) total: 1,23% p/p. Óxido de potasio (K2O) total: 0,36% p/p. Materia orgánica: 33,17% p/p. Carbono orgánico: 20,7% p/p. Relación C/N: 17,4. Extracto húmico: 5,39% p/p. Ácidos húmicos: 4,46% p/p. Ácidos fúlvicos: 0,93% p/p. Humedad: 37,4%. pH: 7,65.
Formatos disponibles
15×20 kg (300 kg). Para explotaciones pequeñas o inicio de campaña, con una inversión inicial ajustada.
30×20 kg (600 kg). Para superficies medias o mantenimiento anual de cultivos leñosos y césped.
50×20 kg (1000 kg). Para explotaciones de mayor superficie que necesitan cubrir una campaña completa sin reponer pedido.
600 kg y 1200 kg en bigbag. Formato a granel pensado para viveros, empresas de jardinería y explotaciones agrícolas con necesidades de volumen elevado; a mayor tamaño del pedido, menor coste por kilo. Para pedidos superiores, Cultivers ofrece precios especiales de venta a granel para profesionales.
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