La calabaza Corsican es una variedad tradicional de la isla mediterránea de Córcega, donde se cultiva desde hace generaciones por dos razones principales: su excelente sabor y su asombrosa capacidad de conservación, hasta 8-10 meses en condiciones adecuadas. Sus frutos son medianos-grandes, redondeados, con piel beige-crema con marcas verdes que viran con la maduración. Es una de las calabazas favoritas de huerteros que quieren cosechar en otoño y consumir progresivamente durante todo el invierno e incluso entrada la primavera siguiente.
Características de la Corsican
Frutos redondos-achatados de 3-6 kg, con piel beige-crema marcada con motas o rayas verdes claras. Pulpa naranja amarillenta, densa, dulce y aromática, con un sabor equilibrado que combina notas de calabaza clásica con un fondo ligeramente afrutado. La planta es vigorosa, trepadora-rastrera, bastante productiva. Conservación excepcional: 8-10 meses en lugar fresco y seco, lo que la hace una de las calabazas con mejor aguante del catálogo.
Siembra y cultivo de la Corsican
Siembra en semillero protegido en abril o directamente en mayo. Germina en 7-10 días a 20-25 °C. Marco amplio: 1,5 x 1 m. Cosecha de septiembre a octubre.
Pleno sol, suelo bien abonado, riego abundante. Mulch debajo. Cosecha cuando la piel ha tomado un color uniforme y el pedúnculo está totalmente seco. Curado al sol unos días tras la cosecha es fundamental para máxima conservación: este proceso «sella» la piel y reduce la pérdida de humedad. Después, almacenamiento en lugar fresco (10-15 °C), seco y ventilado. En maceta de 50 litros también funciona.


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