La equinácea (Echinacea purpurea) es una de las plantas medicinales más estudiadas y reconocidas del mundo: decenas de estudios clínicos avalan su capacidad para reducir la duración y gravedad de resfriados e infecciones respiratorias. Es además una planta ornamental espectacular: flores grandes (8-10 cm) de pétalos rosa-fucsia colgantes alrededor de un disco central cónico muy característico, sobre plantas perennes de 80-120 cm que florecen año tras año durante 8-12 semanas. Las flores atraen abejas, abejorros y mariposas, y las semillas del otoño alimentan a jilgueros y otros pájaros.
Características de la equinácea
Planta perenne (vive varios años) de 80-120 cm, con tallos erguidos y hojas ovaladas. Flores grandes de 8-10 cm con pétalos rosa-morado colgantes y disco central cónico marrón-naranja muy decorativo. Floración de junio a agosto-septiembre. Requiere un año de crecimiento antes de florecer (se siembra en primavera y florece al año siguiente). Muy rústica y de bajo mantenimiento.
Siembra y cultivo de la equinácea
Siembra en semillero protegido entre febrero y mayo. Germinación lenta y caprichosa: 14-28 días a 18-22 °C (las semillas tienen inhibidores y se benefician de una estratificación en frío previa: 2-4 semanas en nevera antes de sembrar). Trasplante a marco de 40-50 cm. Floración al segundo año.
Pleno sol o media sombra ligera, suelo bien drenado (no encharcamiento), riego moderado. Una vez establecida es muy rústica y aguanta sequías. En invierno las plantas «duermen»: los tallos se secan pero las raíces están vivas y rebrotan cada primavera. Es perenne: no hay que volver a sembrar.


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