El hibisco de jardín (Hibiscus sabdariffa o Hibiscus rosa-sinensis, según la variedad) produce flores grandes y espectaculares: cálices rojos carnosos de los que se hace la famosa «agua de jamaica» mexicana, «zobo» nigeriano o simplemente infusión de hibisco, con su característico color rojo intenso y sabor agridulce refrescante, rica en vitamina C y antocianinas. Las flores también son comestibles directamente. Como planta ornamental, los hibiscos producen flores muy vistosas que duran solo un día cada una pero se suceden continuamente durante semanas.
Características del hibisco
Planta de 1-2 m (anual en climas templados, perenne en tropicales). Flores grandes de 8-12 cm, en colores desde el blanco y amarillo hasta el rosa, rojo y morado, dependiendo de la variedad. Cálices carnosos rojos en Hibiscus sabdariffa, comestibles y medicinales. Floración de julio a octubre. Sensible al frío: muere con las heladas.
Siembra y cultivo del hibisco
Siembra en semillero protegido entre marzo y mayo, a 22-26 °C. Las semillas tienen cubierta dura: remojar en agua tibia 24 h antes de sembrar. Germinación: 10-21 días. Trasplante en mayo-junio, marco de 60 x 60 cm. Cosecha de cálices de septiembre a octubre.
Pleno sol intenso, suelo rico y bien drenado, riego abundante. Sensible al frío: no trasplantar al exterior antes de que las noches sean cálidas (mínimo 15 °C). Para uso medicinal/culinario (Hibiscus sabdariffa), cosechar los cálices carnosos rojos cuando están turgentes, justo después de caer los pétalos. Secar al sol o en deshidratadora para conservar.


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