En la guia del cultivo de lechuga te explicamos que la lechuga (Lactuca sativa L.) ha sido, es y seguirá siendo una de las reinas del huerto. Si tienes un huerto y no tienes lechugas…. es como que falta algo. Y es que la gran disponibilidad de  variedades hace que podamos tener lechuga durante todo el año para nuestras ensaladas. Otra de las cosas que aporta tener lechuga en el huerto es que nos invita a experimentar nuevas variedades y nos hace salir de la rutina de la ensalada de todos los días. Si compras en supermercado, es muy posible que vayas a piñón fijo y compres lechuga romana o lechuga iceberg. Sin embargo, al cultivarlas en el huerto, sin quererlo te irás a la de hoja de roble, trocadero, batavia roja, verde, lollo rosso y un sin fin de ellas.

Sin duda es un cultivo que no debe faltar en ningún huerto o maceto huerto.

CUANDO Y COMO SE SIEMBRA

En la guía del cultivo de la lechuga te vamos a explicar las épocas de trasplante, podemos decir que todo el año. Lo más sencillo es hacer siembra directa a voleo haciendo aclareos una vez se vayan desarrollando las plantas para dejar los espacios pertinentes. Unos 25-30 cm entre plantas suele ser lo común. La siembra directa no la podremos hacer todo el año por lo que  la siembra en semillero y el posterior trasplante pasando por el repicado toma gran importancia.

También es cierto que al ser una planta de fácil cultivo y crecimiento es bueno ir teniendo una buena remesa de semilleros con siembra escalonada, asi tendremos esta deliciosa planta en producción en nuestro huerto durante todo el año gracias a la guía del cultivo de la lechuga .

EL RIEGO

Una de las cosas mas importantes es que debemos de evitar en todo momento encharcamientos (pudrición segura del cuello), por lo que haremos riegos no muy abundantes pero sí frecuentes, manteniendo el nivel de humedad lo más estable posible. El riego por goteo o exudación siguen siendo los sistemas idóneos para este cultivo por su emisión constante de caudal sin problemas de encharcamiento .

SE TIENE QUE ATAR ?

Las lechugas tienen un ritmo de crecimiento rápido: en unos tres meses después de la siembra ya estarán listas para cosecharlas. Por lo general, se deja que crezcan a su aire, pues siempre que tengan agua y los nutrientes necesarios al momento de saborearlas sabremos que estarán deliciosas. Sin embargo, hay algunas variedades, como la romana, que se aconseja atarlas unos 5 o 6 días antes de cogerlas.

Con el atado lo que se consigue es que el cogollo tenga un mejor desarrollo, al mismo tiempo que se blanquean las partes que quedarán ocultas al sol. Pero si nos interesan mucho más las hojas que el cogollo, no es importante hacerlo.

COMO Y CUANDO RECOLECTAR

Gracias a la guía del cultivo de la lechuga os vamos a enseñar cuando cosechar las lechuga dependerá completamente de cuándo la plantaste, la lechuga es un cultivo de estación fría que no puede tolerar el calor intenso y, por lo tanto, es importante recoger lechuga antes de que las temperaturas suban demasiado en el verano. También tenemos que recordar que hay variedades que espigan menos y son las que debemos plantar en las épocas estivales.

La variedad que has plantado también determina cuándo se debe cosechar. Como regla general, la lechuga que se cosechó en otoño tardará unos 65 días en cosecharse, mientras que la lechuga que se plantó en el invierno tardará unos 100 días en cosecharse.

La mejor manera de cosechar lechuga es usando un cuchillo afilado para cortar las cabezas del tallo cuando aún están firmes. Simplemente haz un corte limpio justo debajo de la cabeza a través del tallo. Las cabezas de lechuga también deben cosecharse siempre en la mañana cuando las temperaturas no son demasiado altas.

Si dispones de poca espacio y quieres sacar mas rendimiento a tus lechugas, no hace falta que la coseches entera, arrancando las hojas que vayas a consumir ese día es mas que necesario, la planta seguirá creciendo sin problemas y la disfrutaras durante mas día fresca.

ENFERMEDADES Y PLAGAS MÁS COMUNES

INSECTOS.

  • Gusano gris (Agrotis sp.) El gusano gris afecta a gran variedad de plantas, entre las que se incluyen la patata, la remolacha, el espárrago, las crucíferas, etc. Le suele atraer las zonas frescas y húmedas como las que le proporciona el cultivo de la lechuga. Por la noche se alimentan de las hojas y por el día se esconden bajo el suelo.
  • Minadores (Liriomyza trifolii) En el interior de la hoja de la lechuga la larva excava galerías mientras se alimenta del tejido parenquimático. Esta plaga tiene especial atención al inicio de la plantación, retrasando el inicio de la maduración o llegando a rechazar el producto comercial.
  • Mosca blanca (Trialeurodes vaporariorum) La mosca blanca es muy polífaga y ataca a gran variedad de cultivos. El daño se produce cuando se alimenta de la savia de la planta, provocando amarillamiento de estas y su posterior debilitamiento. Al mismo tiempo producen melaza y atraen la infección por el hongo «negrilla». Otro de los grandes problemas de la mosca blanca es que es portadora de virus que no tiene tratamiento y pueden llegar a acabar con el cultivo en un periodo corto de tiempo.
  • Trips (Frankliniella occidentalis) El trip es un insecto que está presente en una gran cantidad de cultivos y una de la que más problemas está causando. Los síntomas en la lechuga aparecen tras la picadura del trip sobre la hoja. El nivel de daños en el cultivo depende de la población y el número de picaduras. Sin embargo, lo más problemático de Frankliniella occidentalis es su capacidad para portar numerosos virus, mencionando entre ellos el del bronceado del tomate (TSWV).

ENFERMEDADES.

  • Alternaria (Alternaria dauci – Stemphyllium spp.) A la hora de reconocer esta enfermedad causada por un hongo hay que detectar pequeñas manchas oscuras sobre las hojas de la lechuga. Suele desarrollarse en condiciones altas de humedad, por lo que a veces se suele actuar de forma preventiva cuando hay temporadas de lluvia.
  • Antracnosis (Microdochium panattoniana) Suele aparecer sobre las hojas más viejas antes que el resto de hojas, con especial predominancia por el nervio central, peciolo y limbo. Sobre dichas hojas aparecen manchas pequeñas, hundidas, de color amarillento y con un margen rojizo o necrótico. Con el tiempo, dicho anillo rojizo se extiende hacia el interior, necrosando toda la mancha.
  • Esclerotinia (Sclerotina sclerotiorum) Esta enfermedad provoca la aparición de podredumbres blanquecinas de aspecto blando sobre las hojas de la lechuga. La infección se inicia en la parte basal de la planta y se va extendiendo con el tiempo. Este hongo puede permanecer en el suelo hasta 5 años
  • Oídio (Erysiphe cichoracerum) El oidio es una enfermedad fúngica muy conocida y extendida por casi todos los cultivos.  Suele desarrollarse tanto en el haz como en el envés de la hoja, cubriéndose las hojas externas de un micelio blanquecino de aspecto pulverulento. Suele aparecer cuando el clima no es muy húmedo (humedad relativa en torno al 70%) y cuando no hay periodo de lluvias.
  • Podredumbre gris (Botrytis cinerea) Este hongo puede aparecer en cualquier fase vegetativa del cultivo de la lechuga. Normalmente suele ir vinculado con el exceso de humedad, por lo que el control del riego es muy importante. La aireación también supone una buena técnica para evitar la propagación de esta enfermedad. El ataque suele iniciarse en la base de la lechuga, aunque también puede aparecer en hojas que tienen heridas, problemas o fisiopatías.
  • Septoria (Septoria lactucae) Septoria produce manchas sobre la parte inferior de las hojas. Para que este hongo haga su aparición el cultivo debe estar en zonas de mucha humedad o época de lluvias. Sobre las hojas aparecen manchas cloróticas pequeñas y con formas irregulares. Con el tiempo, dichas manchas se vuelven necróticas y se va formando un anillo clorótico alrededor, síntoma del progreso de la enfermedad.

PRODUCTOS QUE TE RECOMENDAMOS PARA ESTE CULTIVO