Si hay una hortaliza que no falta en casi ningún huerto, ni en los grandes ni en los de cuatro macetas en una terraza, es la lechuga, y no es casualidad que sea una de las reinas del huerto: crece deprisa, ocupa poco, admite siembras escalonadas durante prácticamente todo el año y, gracias a la gran cantidad de variedades que existen, como hoja de roble, trocadero, batavia roja, verde, lollo rosso… puedes sembrar y tener tener ensalada de tus propias lechugas durante todo el año.
Tipos de lechuga y cómo elegir variedad según la época
La lechuga (Lactuca sativa L.) es una planta de la familia de las compuestas que agradece los climas templados y sufre tanto con el calor intenso, que la empuja a florecer antes de tiempo, como con las heladas fuertes, aunque entre sus cientos de variedades hay algunas especialmente preparadas para cada extremo. Para orientarse conviene pensar en cuatro grandes grupos: las batavias e icebergs, de hoja crujiente y cogollo más o menos cerrado, que aguantan mejor el calor; las mantecosas, de hoja blanda y sabor suave, muy agradecidas en las estaciones frescas; las romanas, alargadas y crujientes; y las lechugas de hoja suelta, como la hoja de roble o las lollo, que no forman cogollo y se cosechan hoja a hoja durante semanas. A esa clasificación se suma el color, que no es solo una cuestión estética: las variedades rojas como la Lollo Rossa o la Red Salad Bowl deben su tono a las antocianinas, los mismos pigmentos que colorean el vino tinto, y combinadas con las verdes en el mismo bancal dan ensaladas más variadas y un huerto mucho más vistoso.
| Variedad | Tipo | Siembra | Marco | Lo que la distingue |
|---|---|---|---|---|
| Pirat | Mantecosa | Octubre a marzo | Ver ficha | Resiste heladas ligeras y sigue creciendo en los meses fríos |
| Maravilla cuatro estaciones | Batavia roja | Casi todo el año en clima templado | 25 x 25 cm | Hoja grande, dulce y crujiente, muy productiva |
| Hoja de roble Cocarde | Hoja suelta | Casi todo el año en clima templado | 25 x 25 cm | Germina en 5-7 días y resiste la subida a flor |
| Maycrop | Iceberg-batavia | Semillero de febrero a mayo | 25 x 25 cm | Aguanta el calor de la primavera tardía sin espigarse |
| Maravilla de verano | Batavia | Primavera y verano | Ver ficha | Buena resistencia al espigado, sensible a heladas |
| Little Leprechaun | Romana mini | Semillero de febrero a septiembre | 20 x 20 cm | Cogollos de 200-300 g en 60-70 días, ideal en maceta |
| Cerbiatta | Hoja suelta, baby leaf | Febrero a octubre | 20 x 20 cm | Primeras hojas en 40-50 días |
Elegir por estación es la mejor forma de evitar disgustos: en otoño e invierno, mantecosas como la Pirat y lechugas de hoja suelta resistentes al frío; en primavera, cualquier tipo, con preferencia por las que no se espigan rápido cuando suben las temperaturas, como la Maycrop; y en verano, batavias como la Maravilla de verano o La Brillante, que forma cogollos de 400 a 600 gramos en 60 a 75 días y aguanta el calor mejor que las mantecosas. Todas las que os mostramos están en nuestra sección de semillas de hortaliza de hoja ecológicas, son de polinización abierta y algunas cuentan, además, con certificación biodinámica Demeter.
Cómo sembrar y trasplantar lechugas
Semillero o siembra directa
La lechuga admite las dos opciones, y cada una tiene su momento. La siembra directa, esparciendo la semilla sobre la tierra y aclarando después las plantitas hasta dejar la distancia definitiva, funciona bien con las variedades de hoja suelta y baby leaf y en las épocas templadas, mientras que el semillero es la opción más segura cuando hace frío o calor, cuando queréis aprovechar al máximo el espacio del huerto o cuando el bancal está todavía ocupado por otro cultivo. En una bandeja de semillero se ponen una o dos semillas por alvéolo, apenas cubiertas, porque la semilla de lechuga es muy pequeña y necesita luz para germinar bien, y se mantiene el sustrato húmedo sin encharcar hasta que asoman las primeras hojas.

Trasplante, marco y suelo
El trasplante se hace cuando las plántulas tienen entre tres y cinco hojas verdaderas y las raíces han llenado el alvéolo, sacándolas con el cepellón entero para que no sufran el cambio, y enterrándolas a la misma altura que tenían en la bandeja, sin cubrir el cuello, que es la zona más sensible a las podredumbres. Si hace sol fuerte, mejor trasplantar a última hora de la tarde y regar justo después. El marco más habitual para las variedades que os proponemos está entre 20 x 20 y 25 x 25 cm, y conviene escalonar las plantaciones cada dos o tres semanas para que no os encontréis con veinte lechugas listas a la vez y ninguna el mes siguiente. Como hortaliza de hoja, la lechuga agradece un suelo suelto, fresco y rico en materia orgánica, y nosotros preparamos el bancal incorporando humus de lombriz a razón de 1 a 2 kg por metro cuadrado, o un 10 % de humus en el sustrato si cultiváis en maceta.
Riego y abonado
El riego es la parte del cultivo que más influye en la calidad de la hoja: la lechuga necesita una humedad constante, con riegos poco abundantes y frecuentes, porque los altibajos la endurecen y la vuelven amarga, mientras que el encharcamiento pudre el cuello. El goteo es el sistema que mejor se adapta, y siempre es preferible regar a primera hora del día que por la tarde, para que las hojas no pasen la noche mojadas. En cuanto al abonado, con un buen aporte de fondo suele bastar, y más vale quedarse corto que pasarse con el nitrógeno, que da hojas blandas y atrae al pulgón. Un acolchado ligero de paja o de hojas secas alrededor de las plantas ayuda a mantener esa humedad constante y evita que la tierra salpique las hojas con cada riego, aunque en épocas de lluvia conviene vigilarlo porque también da refugio a las babosas.

Cuidados y cosecha de la lechuga
Espigado y amargor
El problema que más nos consultan es el espigado, ese momento en que la planta estira el tallo central para florecer y las hojas se vuelven amargas y duras. Lo provocan sobre todo el calor y los días largos, y se combate eligiendo variedades resistentes para primavera y verano, sombreando ligeramente en las horas centrales de los días más calurosos y manteniendo el riego regular, porque una planta que pasa sed se espiga antes.
¿Es recomendable atar las lechugas?
Las lechugas tienen un ritmo de crecimiento rápido: en unos tres meses después de la siembra ya estarán listas para cosecharlas. Por lo general, se deja que crezcan a su aire, pues siempre que tengan agua y los nutrientes necesarios al momento de saborearlas sabremos que estarán deliciosas. Sin embargo, hay algunas variedades, como la romana, que se aconseja atarlas unos 5 o 6 días antes de cogerlas.

Con el atado lo que se consigue es que el cogollo tenga un mejor desarrollo, al mismo tiempo que se blanquean las partes que quedarán ocultas al sol. Pero si nos interesan mucho más las hojas que el cogollo, no es importante hacerlo.
Cómo cosechar lechugas y alargar la producción
Las lechugas de cogollo se cosechan enteras cuando el corazón está firme y antes de que empiece a alargarse, cortando con un cuchillo limpio a ras de suelo y, si es posible, a primera hora de la mañana, cuando las hojas están más frescas y crujientes. Las de hoja suelta, en cambio, se aprovechan recogiendo las hojas exteriores y dejando intacto el corazón, y así una sola planta de Salad Bowl o de hoja de roble puede seguir produciendo durante ocho o diez semanas, algo especialmente práctico si cultiváis en una terraza o en una mesa de cultivo, donde cada planta cuenta. Con las romanas de cogollo grande hay quien sigue la costumbre de atarlas unos días antes de la cosecha para que el corazón se blanquee y quede más tierno, un paso opcional que solo tiene sentido si os interesa más el cogollo que las hojas.

La mejor manera de cosechar lechuga es usando un cuchillo afilado para cortar las cabezas del tallo cuando aún están firmes. Simplemente haz un corte limpio justo debajo de la cabeza a través del tallo. Las cabezas de lechuga también deben cosecharse siempre en la mañana cuando las temperaturas no son demasiado altas.
Si dispones de poca espacio y quieres sacar mas rendimiento a tus lechugas, no hace falta que la coseches entera, arrancando las hojas que vayas a consumir ese día es mas que necesario, la planta seguirá creciendo sin problemas y la disfrutaras durante mas día fresca.
Lechugas en maceta
Si no tenéis huerto, la lechuga es de las mejores hortalizas para empezar en maceta o jardinera, siempre que el recipiente drene bien y tenga cierta profundidad. Las variedades compactas como la Little Leprechaun o las de hoja suelta son las más agradecidas, y en otoño basta con colocarlas en el lugar más luminoso de la terraza para tener ensalada durante todo el invierno; si queréis ver qué más podéis sembrar ahora, en nuestro calendario de siembra de octubre tenéis el resto de cultivos del mes.
Plagas y enfermedades más habituales de las lechugas
Las babosas y los caracoles son, con diferencia, la primera causa de lechugas perdidas en otoño y primavera, sobre todo tras las lluvias, y para ellos os dejamos nuestra guía de control ecológico de babosas y caracoles. El pulgón aparece cuando hay exceso de nitrógeno y en plantas estresadas, y frente a él el purín de ortiga funciona como repelente y refuerzo de las defensas de la planta. Entre las enfermedades, las más frecuentes son las podredumbres del cuello, la botritis y el mildiu, todas ligadas al exceso de humedad, y la mejor prevención es respetar el marco de plantación para que circule el aire y no mojar las hojas al regar.
Insectos
- Gusano gris (Agrotis sp.) El gusano gris afecta a gran variedad de plantas, entre las que se incluyen la patata, la remolacha, el espárrago, las crucíferas, etc. Le suele atraer las zonas frescas y húmedas como las que le proporciona el cultivo de la lechuga. Por la noche se alimentan de las hojas y por el día se esconden bajo el suelo.
- Minadores (Liriomyza trifolii) En el interior de la hoja de la lechuga la larva excava galerías mientras se alimenta del tejido parenquimático. Esta plaga tiene especial atención al inicio de la plantación, retrasando el inicio de la maduración o llegando a rechazar el producto comercial.

- Mosca blanca (Trialeurodes vaporariorum) La mosca blanca es muy polífaga y ataca a gran variedad de cultivos. El daño se produce cuando se alimenta de la savia de la planta, provocando amarillamiento de estas y su posterior debilitamiento. Al mismo tiempo producen melaza y atraen la infección por el hongo «negrilla». Otro de los grandes problemas de la mosca blanca es que es portadora de virus que no tiene tratamiento y pueden llegar a acabar con el cultivo en un periodo corto de tiempo.
- Trips (Frankliniella occidentalis) El trip es un insecto que está presente en una gran cantidad de cultivos y una de la que más problemas está causando. Los síntomas en la lechuga aparecen tras la picadura del trip sobre la hoja. El nivel de daños en el cultivo depende de la población y el número de picaduras. Sin embargo, lo más problemático de Frankliniella occidentalis es su capacidad para portar numerosos virus, mencionando entre ellos el del bronceado del tomate (TSWV).
Enfermedades
- Alternaria (Alternaria dauci, Stemphyllium spp.) A la hora de reconocer esta enfermedad causada por un hongo hay que detectar pequeñas manchas oscuras sobre las hojas de la lechuga. Suele desarrollarse en condiciones altas de humedad, por lo que a veces se suele actuar de forma preventiva cuando hay temporadas de lluvia.
- Antracnosis (Microdochium panattoniana) Suele aparecer sobre las hojas más viejas antes que el resto de hojas, con especial predominancia por el nervio central, peciolo y limbo. Sobre dichas hojas aparecen manchas pequeñas, hundidas, de color amarillento y con un margen rojizo o necrótico. Con el tiempo, dicho anillo rojizo se extiende hacia el interior, necrosando toda la mancha.
- Esclerotinia (Sclerotina sclerotiorum) Esta enfermedad provoca la aparición de podredumbres blanquecinas de aspecto blando sobre las hojas de la lechuga. La infección se inicia en la parte basal de la planta y se va extendiendo con el tiempo. Este hongo puede permanecer en el suelo hasta 5 años.

- Oídio (Erysiphe cichoracerum) El oidio es una enfermedad fúngica muy conocida y extendida por casi todos los cultivos. Suele desarrollarse tanto en el haz como en el envés de la hoja, cubriéndose las hojas externas de un micelio blanquecino de aspecto pulverulento. Suele aparecer cuando el clima no es muy húmedo (humedad relativa en torno al 70%) y cuando no hay periodo de lluvias.
- Podredumbre gris (Botrytis cinerea) Este hongo puede aparecer en cualquier fase vegetativa del cultivo de la lechuga. Normalmente suele ir vinculado con el exceso de humedad, por lo que el control del riego es muy importante. La aireación también supone una buena técnica para evitar la propagación de esta enfermedad. El ataque suele iniciarse en la base de la lechuga, aunque también puede aparecer en hojas que tienen heridas, problemas o fisiopatías.
- Septoria (Septoria lactucae) Septoria produce manchas sobre la parte inferior de las hojas. Para que este hongo haga su aparición el cultivo debe estar en zonas de mucha humedad o época de lluvias. Sobre las hojas aparecen manchas cloróticas pequeñas y con formas irregulares. Con el tiempo, dichas manchas se vuelven necróticas y se va formando un anillo clorótico alrededor, síntoma del progreso de la enfermedad.







